Análisis sociológico del derecho: del positivismo jurídico a una concepción plural

El presente artículo busca enfatizar la manera en que la ciencia jurídica obliga a los jurispensantes a la hora de abordar y tratar al derecho. De esta manera es posible analizar el derecho desde sus orígenes hasta su definición, de manera cautelosa, con una mentalidad abierta a través de un estudio libre sin dogmas, siempre con la posibilidad de moldear y re-moldear cualquier concepto dado.

El termino derecho ha sido definido y conceptualizado de una manera sumamente limitada. Parece increíble que su concepto siga siendo visualizado en la academia y sus distintos niveles, como un conjunto de normas jurídicas que son producto del quehacer del Estado. Si bien es cierto que esta definición prevalece en el esquema toral del positivismo jurídico, también es cierto que este concepto, carece de la parte científica. En este sentido es posible conceder una amplia credibilidad y valor a las teorías sociológicas o antiestatalistas que, como han sido señaladas desde mediados del siglo XIX, proponen un cambio de paradigma.1 Un cambio semejante también incluiría una modificación en la manera en que se piensa y percibe al derecho, no sólo como fuente, sino como concepto y norma para transitar a nuevos modelos, capaces de transformar el pensamiento científico del mismo. A la vez que también se lograría convencer a los dogmáticos más rígidos de la época sobre esta tangible problemática. De esta manera surge la necesidad de abordar al derecho de manera pluridimensional, a la vez que se permite su trascendencia en el ámbito legislativo. Tal como explicó Krawietz Werner en su libro sobre El concepto sociológico del derecho:

Se trataba aquí de un tan profundo cambio en el diseño total de la acción y la investigación de la jurisprudencia, de la teoría y la filosófica del Derecho que, sin exageración, puede hablase de un cambio de paradigma que revoluciono todas las concepciones jurídicas anteriores. Tal como lo he expuesto en otro lugar, este cambio se llevó a cabo en dos fases. En la primera fase, ya a fines del siglo XVIII, bajo la influencia de las críticas de Kant, tuvo lugar una paulatina disolución y superación del pensamiento tradicional, metafísico-especulativo, del Derecho natural y racional; en la segunda fase, se produjo el vuelco a una jurisprudencia sociológica, vinculado con la obra pionera de Ihering y que extremadamente está claramente marcado por la publicación de los dos tomos de su obra tardía El fin en el Derecho, en los años 1877 Y 1883. Esta obra constituye también el paso a una fundamentación sociológica del Derecho y, con ello, se convierte en un hito esencial del desarrollo del pensamiento jurídico a partir del siglo XIX.[1]

Como podemos ver, la postura que abordamos en nuestro artículo encuentra sus alcances y origen desde el siglo antepasado, entre los diversos intentos por parte de aquellos que proponían el estudio del derecho a partir de las teorías empíricas, y que pugnaban por una academia capaz de constituirse como una verdadera fuente de ciencia. Es así como encontramos en el pensamiento kantiano, de manera más remota también, al mismo Aristóteles, a Savigny y a los fundadores de la sociología del derecho, como Émile Durkheim y Eugen Ehrlich. Si consideramos el siglo pasado, encontraremos a George Gurvyth, León Duguit, entre otros. Todos estos personajes, de una u otra época, ya distinguían al derecho desde una fenomenología social, es decir, la concepción del derecho como un fenómeno social o, bien, como un fenómeno causa y efecto de fenómenos jurídicos.

El jurista Oscar Correas es quien acentúa y retoma actualmente, en líneas resumidas a lo largo de su obra, Introducción a la sociología jurídica los principales aspectos que devienen de una previsualización del concepto jurídico desde sus causas y efectos. De esta manera aporta a la ciencia jurídica acertados enunciados que nos dicen que el estudio del derecho debe ser buscado y rebuscado desde los fenómenos sociales que le preceden, así como de los que son producto del derecho. En este sentido, estoy convencido de que el derecho no puede quedar reducido a un conglomerado de normas producto de un proceso legislativo llevado a cabo por el Estado. Tal como planteó Correas:

Por lo tanto, la SJ es una ciencia que se ocupa de las causas y los efectos de las normas jurídicas y no de describir normas ni en interpretarla. Su interés por las normas está limitada a la explicación de por qué dicen eso que dicen y no alguna otra cosa, que es lo que llamamos aquí “el ser así de las normas”. Pero todo esto no quiere decir que el sociólogo del derecho no deba conocer las normas tal cual las describe la Dogmática Jurídica; todo lo contrario, este conocimiento es presupuesto por esta ciencia y desde este punto de vista la SJ es tributaria de la Dogmática o Jurisprudencia, disciplina encargada de la descripción de las normas validas que son aquellas cuyas causas y efectos buscan el trabajo sociológico.[2]

No olvidemos que los dogmáticos se manifiestan ante el universo de lo jurídico, principalmente en la académica y en la ciencia, con una limitada creencia de que el derecho es una tarea exclusiva del Estado. Para esto podemos decir lo que Renato Través expone en su Introducción a la sociología del derecho, que sería un interesante extracto de las teorías sociológicas más importantes del derecho:

Y la sociología del derecho, que se apoya sobre el principio fundamental afirmado en ese prefacio y que es, según él, la verdadera teoría científica del derecho, debe entenderse esencialmente como una ciencia empírica y más precisamente como una ciencia que nos ilumina en torno a su naturaleza del derecho y de las instituciones, como una ciencia cognoscitiva y no practica, que tiene como tarea principal la de conocer y describir lo concreto, no lo abstracto; los hechos, no las palabras. La sociología del derecho, que, como el observa, encuentra sus precedentes en las doctrinas de Savigny y de las juristas de la escuela histórica, no debe, pues, ocuparse solamente de las normas legislativas y de las decisiones judiciales, sino también de los ordenamientos sociales que preceden a los ordenamientos jurídicos, y de esta manera debe arranca la dogmática jurídica que no es la verdadera y propia ciencia del derecho…. Equivocadamente se cree hoy por muchos – afirma Ehrlich en un artículo en el que sintetiza su pensamiento- que todo el derecho es producto del estado con sus leyes.[3]

En las condiciones anteriores podemos distinguir e identificar un tratamiento científico del derecho que es distinto al que comúnmente percibimos en la academia, en tanto que con las líneas anteriores apreciamos el intento constante que hacen los sociólogos y los sociólogos del derecho para establecer nuevos paradigmas capaces de aportar a la ciencia del derecho nuevas formas pluridimensionales, en cuanto a fuente, contenido y función del derecho. Por esto ha sido necesario establecer notas lógicas entre los postulados de la dogmática jurídica y de la sociología del derecho que sean capaces de proporcionar la identificación sobre diferencias claras de la definición del derecho según el pensamiento dogmático, así como la definición del derecho según la lupa de los sociólogos del derecho. Todo esto ha sido creado a partir del estudio de las denominadas teorías sociológicas, de pluralismo jurídico o, bien, teorías anti-estatalistas. Lo anterior sin pasar por alto que también debemos tomar como punto de partida en nuestro estudio la escuela universal del iusnaturalismo, misma que merece ser reconocida debido a su aportación científica en el establecimiento de la definición de derecho.  Esto puede ser aclarado con lo aludido por Renato Treves en su Introducción a la sociología del derecho:

Me limitare a dar, a este propósito, algunos ejemplos particularmente significativos. Hablaré así de dos autores de lengua alemana: Eugen Ehrlich y Otto von Gierke, de dos autores de lengua francesa: León Duguit y Maurice Hauriou, y del jurista italiana Santi Romano. Hablare además de Georges Gurvitch, que en tiempos más recientes ha desarrollado un amplio análisis de las teorías que entienden al derecho de la manera antes indicada y ha sostenido la tesis del pluralismo y antiestatalismo en un completo y orgánico tratado de sociología del derecho.[4]

De esta manera puede verse que la exposición que hace el fundador de la sociología jurídica desde inicios del siglo XIX, Eughen Ehrlich, es fundamental para establecer, entre otras cosas, un postulado precursor que catapulta y provoca entre los estudiosos del derecho el ánimo de estudiar la ciencia jurídica de una manera libre, afirmando el fundador, que la ciencia jurídica debe sustentarse en una “libre investigación del derecho.” De manera similar Werner Krawietz, en su obra El concepto sociológico del derecho y otros ensayos, nos habla sobre la posibilidad de obtener el conocimiento jurídico, a partir de modelos y presupuestos de metodología empírica, enfatizando en la necesidad de estudiar a la ciencia jurídica a partir de los hechos o fenómenos sociales que son causa y efecto del mismo derecho.

De esta manera podemos retomar la creación de Eughen Ehrlich, La teoría del derecho vivo, puesto que esta ofrece (como lo cita Renato Treves) un amplio concepto de derecho, de enfoque sociológico, y que me he permitido citar a continuación:

Según Ehrlich, el derecho, por su naturaleza, es, como hemos visto, ordenamiento interno de las relaciones sociales o mejor organización de los grupos sociales, esto es, un conjunto de reglas que determinan la posición y función de los miembros singulares del grupo y más precisamente la condición de supra ordenación o de subordinación de los mismos y las tareas específicas que les competen en el ámbito del grupo. Y no se debe olvidar que, este conjunto de reglas que surgen del grupo y no se le imponen al grupo, se encuentran generalmente amparadas por otros conjuntos de reglas que desempeñan la misma función de organizar la vida interna del grupo. Entre estas reglas, Ehrlich recuerda las de la moral, la religión, la costumbre, la moda, etc., y explica que la diferencia especifica entre estas reglas y las del derecho reside en la diversa intensidad de sentimiento que las reglas del derecho provocan y en las diversas emociones que se suscitan en el mismo momento en el que se reacciona frente a su transgresión. Resulta superfluo advertir que cuando Ehrlich afirma que el derecho es organización de grupos sociales, no se refiere solamente a grupos limitados que viven los unos a lado de otros, sino que se refiere también y especialmente a la organización de grupos cada vez más amplios que surgen de su unión hasta llegar al grupo más amplio de todos, es decir, al Estado.[5]

Por esto considero que es poco científico reducir la concepción del derecho a una categoría meramente normativa. Es decir, pensar que el derecho es el resultado exclusivo del quehacer legislativo del Estado. Dice Erlich: “es como encerrar las aguas de un río en un estanque”.[6] Esta metáfora detona un pensamiento crítico que busca establecer otras tantas ideas sobre la noción de derecho, pues buscamos convencer a los dogmáticos del derecho que ya se ha hecho mucha confusión y daño al insistir en que el derecho se limita a un conjunto de normas jurídicas, y que el derecho es el resultado exclusivo de la actividad monopolizadora legislativa del Estado. Por lo tanto y como conclusión, se trata de analizar la dependencia e independencia entre la sociedad y el derecho. Esto a la vez que se contribuye al pensamiento científico en torno a la definición plural del derecho, así como a sostener otros tantos presupuestos en torno al surgimiento del mismo.

Erick Armando Velázquez García. Licenciado en derecho por la Universidad Autónoma del estado de México.

NOTA: Las opiniones y datos contenidos en este documento son de la exclusiva responsabilidad de su(s) autor(es) y no representan el punto de vista del CIDE como institución.

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BIBLIOGRAFÍA.

  • Correas, O. (1998). «SOCIOLOGIA DEL DERECHO Y CRITICA JURIDICA”, México: Fontamara.
  • Caballero Juárez, J.A. (2010) “SOCIOLOGÍA DEL DERECHO. CULTURAS Y SISTEMAS JURÍDICOS COMPARADOS. VOLUMEN II: REGULACIÓN, CULTURA JURÍDICA, MULTICULTURALISMO, PLURALISMO JURÍDICO Y DERECHOS HUMANOS”
  • Recasens Siches, L. (1976) “TRATADO DE SOCIOLOGÍA GENERAL”, México: Porrúa.
  • Treves, Renato.  “INTRODUCCIÓN A LA SOCIOLOGÍA DEL DERECHO”
  • Krawietz, W. (1992) “EL CONCEPTO SOCIOLÓGICO DEL DERECHO Y OTROS ENSAYOS”, México: Fontamara.

[1] Krawietz, W. (1992) “EL CONCEPTO SOCIOLÓGICO DEL DERECHO Y OTROS ENSAYOS”, México: Fontamara, pag.9.

[2] Correas, O. (1998). «SOCIOLOGIA DEL DERECHO Y CRITICA JURIDICA”, México: Fontamara, pag. 30.

[3] Treves, R.  “INTRODUCCIÓN A LA SOCIOLOGÍA DEL DERECHO”, pag. 60.

[4] Treves, R.  “INTRODUCCIÓN A LA SOCIOLOGÍA DEL DERECHO”, pag. 58.

[5] Treves, R.  “INTRODUCCIÓN A LA SOCIOLOGÍA DEL DERECHO”, pag. 61.

[6] Treves, R.  “INTRODUCCIÓN A LA SOCIOLOGÍA DEL DERECHO”

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