Aprende en Casa, el programa que vulnera el derecho a la educación en México

La actual crisis sanitaria producto del Covid-19 ha mostrado aciertos y deficiencias en el gobierno mexicano. Además, el virus ha demostrado que las esferas sociales no están aisladas, sino que existe una interrelación innegable entre las diversas áreas de la sociedad. Las dificultades no sólo se encuentran en el sector salud; la economía, la política, la industria, el sector laboral, entre otros son víctimas de los problemas que la pandemia trajo al país. Entre los sectores afectados es importante destacar la indudable crisis del sistema educativo.

De acuerdo con cifras del Banco Mundial, actualmente existen 37,589,612[1] estudiantes mexicanos afectados por el cierre completo de escuelas en todos los niveles educativos. Ante la realidad del país, la imposibilidad de asistir a la escuela y la necesidad de continuar los estudios desde casa el coronavirus ha develado uno de los secretos peor guardados del sistema de educación mexicano: la desigualdad.

Por lo tanto, es importante analizar la relación entre el plan educativo Aprende en Casa y la vulneración al derecho a la educación en tiempos de pandemia. Las deficiencias estructurales en el sistema educativo y la desigualdad social provocan que este plan para la contingencia sea insuficiente al aumentar la brecha de aprendizaje entre los estudiantes y, por tanto, vulnera su derecho a una educación de calidad.

La realidad social y del sistema educativo mexicano

La desigualdad es un problema constante que la sociedad mexicana ha sufrido a través de los años. De acuerdo con datos del INEGI, en 2018 el índice de Gini era de 0.45 [2]. Por su parte, en 2018, el CONEVAL reportó que el 41.9% de la población se encontraba en situación de pobreza, de ellos el 7.9% entraban en la clasificación de pobreza extrema[3]. De igual forma, existe una notoria diferencia en acceso a las tecnologías, la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información[4] (ENDUTIH) 2019 presentó que el 76.6% de la población urbana cuenta con acceso a internet, mientras que en la población rural este número disminuye a 47.7%. Referente al acceso de equipos tecnológicos la encuesta mostró que sólo el 44.3% de las familias mexicanas cuentan con computadora y el 92.5% tienen televisión[5].

Del mismo modo, México vive una notoria desigualdad educativa respecto al conocimiento adquirido en la escuela pública de la privada, además de la diferencia entre las zonas urbana y rural. En nuestro país, la brecha de aprendizaje es un grave problema, ya que, a la desigualdad social le son sumados factores como el entorno familiar, las herramientas escolares, la infraestructura escolar y la saturación de planteles que afecta a los grupos menos favorecidos.

Estas deficiencias en el entorno social de los alumnos dificultan el acceso a la educación de niños niñas y adolescentes, a estas desigualdades la pandemia ha sumado otro factor, la brecha digital. Hoy, un selecto grupo de niñes y jóvenes toman clases en línea, respetando horarios y cumpliendo con las tareas programadas en plataformas virtuales, ellos son capaces de continuar los cursos con cierta normalidad. Por el contrario, la gran mayoría de los estudiantes enfrentan un escenario muy diferente, la educación pública no tiene la capacidad financiera ni tecnológica para sustituir las clases presenciales con cursos en línea. Por consiguiente, el grupo menos favorecido de estudiantes enfrentan una discriminación que atenta contra su derecho a la educación y al penoso futuro donde sin una computadora el atraso educativo podría ser demasiado sustantivo para muchos de ellos.

La política de “Aprende en Casa” y sus limitaciones

Frente a un panorama de reclusión voluntaria de varias semanas, la Secretaria de Educación Pública lanzó el programa “Aprende en Casa” para educación básica que consiste en la transmisión de contenido educativo[6] durante dos horas de lunes a viernes y una página web con material didáctico para uso de los estudiantes. El plan busca mitigar los atrasos que la mayoría de niños y niñas tendrán debido al cierre de escuelas en todo el territorio. La SEP hace uso de algunas de las tecnologías más a la mano de la población mexicana, la televisión y la radio para proteger el derecho a la educación de niños, niñas y adolescentes.

Aunque el programa fue lanzado en aras de garantizar la continuidad del ciclo escolar su apresurada planeación provoca que su meta no pueda cumplirse en todas las entidades federativas. Aprende en Casa es una iniciativa que busca apoyarse del pilar familiar y las herramientas tecnológicas para mudar el sistema educativo presencial a uno a distancia, sus supuestos estiman que la comunicación constante entre padres de familia y docentes permitirá que los alumnos puedan adquirir los conocimientos mínimos necesarios para subir de curso. Sin embargo, este programa no ve la realidad social o tecnológica de la mayoría de los hogares mexicanos.

En primer lugar, la mayoría de jóvenes y niñes no cuentan con las condiciones óptimas de aprendizaje. Luz adecuada, espacio amplio, falta de distracciones son algunos de los elementos que mejoran la concentración y el desarrollo de competencias para la vida. Pero cuando 14 millones de hogares no gozan con el derecho a la vivienda digna y decorosa (CONEVAL) y 19.3%[7] de los hogares tienen carencias en el acceso a servicios básicos en la vivienda es difícil pensar que todos los estudiantes tengan un lugar óptimo para el aprendizaje. Por lo tanto, la falta de condiciones de estudiantes en sectores socioeconómicos menos favorecidos impide que puedan aprender con las herramientas que el Estado les proporciona.

En segundo lugar, las familias mexicanas no tienen el tiempo ni capacidad de sustituir al docente. Es decir, una gran mayoría de padres de familia no cuentan con las habilidades ni el tiempo necesario para apoyar a los estudiantes. La realidad del país es que el al tener a más del 40%[8] de la población en estado de pobreza la mayoría de ellos viven al día y deben de salir a trabajar incluso con la contingencia. Esto, a su vez, se traduce en que los niños deben acompañar a sus padres al trabajo o quedarse en casa; por lo que no tienen el apoyo familiar para cumplir con los objetivos de aprendizaje.

En tercer lugar, la brecha digital impide la aplicación total del programa. Incluso con el uso de la televisión y la radio aún existen comunidades retiradas donde la conectividad de cualquier tipo es restringida. La Constitución establece que el derecho a la educación debe ser garantizado a toda la población y, por tanto, la falta de infraestructura digital y de comunicación por todo el territorio mexicano no permite que el programa pueda llegar a todos los estudiantes afectados por la pandemia.

La vulneración al derecho a la educación y la discriminación

El artículo tercero de la Constitución Mexicana garantiza el derecho a la educación de todas las personas[9]. Para cumplir plenamente con el mismo no sólo es necesario asegurar la escolaridad en la totalidad del territorio, sino un sistema eficiente que garantice la calidad educativa. Del mismo modo, México ha asegurado la protección este derecho al ratificar una variedad de tratados a nivel internacional como la Declaración Universal de los Derechos Humanos[10] y el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales[11]. En este sentido, la iniciativa de Aprende en Casa atenta contra del derecho a la educación en dos niveles. Por un lado, infringe los principios de progresividad y universalidad y, por el otro, discrimina a los sectores con menores ingresos al tomar como su forma de enseñanza aparatos tecnológicos que aun resultan un privilegio en ciertas zonas del país.

El principio de progresividad establece la obligación del Estado de generar una mayor y mejor garantía de los derechos humanos[12]. Es decir, ninguna modificación o política puede retrasar avances previos en el campo. Mientras que, el principio de universalidad implica el reconocimiento de que los derechos humanos son de carácter prerrogativa. No obstante, al no tomar en cuenta la brecha digital existente en el país, la SEP infringe ambos principios. En primer lugar, al no garantizar la universalidad del derecho a la educación porque no todos los hogares cuentan con acceso a internet, televisión funcional o radio. Y, en segundo lugar, la iniciativa atenta contra el principio de progresividad, ya que el número de estudiantes tomando clases a distancia es menor a los que en su momento tomaban clases presenciales.

Ahora bien, lo más alarmante de este programa educativo radica en que está sustentado en una estructura de discriminación hacia los estudiantes con menor poder económico mientras que apoya a aquellos en una situación más estable. Es decir, aumenta la brecha de desigualdad preexistente en el sistema educativo, además de que agrede sus derechos protegidos por el artículo primero constitucional y la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación. Ante un país donde el 52.9% de la población tiene acceso a internet y 92.9% de un televisor es claro que la educación a distancia no es una opción óptima para garantizar el aprendizaje de los estudiantes. México no cuenta con la infraestructura ni las capacidades humanas para transitar a una modalidad virtual, incluso cuando las condiciones lo demandan.

Conclusiones

El programa “Aprende en Casa” es un acierto parcial del gobierno mexicano, ya que, permite que un grupo de los estudiantes puedan seguir ejerciendo su derecho a la educación. Sin embargo, la falta de una visión que contemple la brecha digital y la desigualdad social lleva a que esta política sólo agrave la brecha de aprendizaje ya existente en el país. Al día de hoy, sólo los estudiantes de los percentiles más altos continúan su proceso de aprendizaje, sólo ellos tienen clases, comunicación con sus profesores y las herramientas suficientes para terminar el ciclo escolar de manera favorable. Al día de hoy, la gran mayoría de los jóvenes en México no pueden ejercer su derecho a la educación debido a que no cuentan con las herramientas tecnológicas indispensables que plantea la iniciativa de Aprende en casa. Al día de hoy, el Estado ha convertido la infraestructura digital en algo indispensable para el funcionamiento de la educación. Al día de hoy con una crisis sanitaria en puerta lo que más debe preocupar a la sociedad mexicana es la discriminación educativa.

Daniela Cortés Domínguez. Estudiante de la Licenciatura en Ciencia Política y Relaciones Internacionales del CIDE.

NOTA: Las opiniones y datos contenidos en este documento son de la exclusiva responsabilidad de su(s) autor(es) y no representan el punto de vista del CIDE como institución.

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[1] Banco Mundial, “World Bank Education and COVID-19”

[2] Índice que mide la desigualdad económica de 0 a 1, donde 1 es lo más desigual.

[3] CONEVAL, “Diez años de medición de pobreza multidimensional en México: avances y desafíos en política exterior,” 7.

[4] INEGI, ENDUTIH 2019

[5] INEGI, ENDUTIH 2019

[6] En el canal 14.2 secundaria y 11.2 primaria

[7] Carencias en el acceso a servicios básicos en la vivienda, 2010 https://www.coneval.org.mx/rw/resource/coneval/med_pobreza/Servicios_basicos_de_la_vivienda_Censo_2010/Carencia_servicios_basicos_vivienda_2010.pdf

[8] CONEVAL, “Diez años de medición de pobreza multidimensional en México: avances y desafíos en política exterior,” 7.

[9] Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, artículo 3º

[10] Declaración Universal de los Derechos Humanos, artículo 26

[11] Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, artículo 13

[12] Comisión Estatal de los Derechos Humanos Jalisco, Principios Constitucionales en materia de Derechos Humanos

Bibliografía

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Cortéz, Paola. Covid-19 pone en juego derecho a la educación y acceso a Internet. Universo. Última visualización: 13 de mayo de 2020. https://www.uv.mx/prensa/banner/covid-19-pone-en-juego-derecho-a-la-educacion-y-acceso-a-internet/

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CONEVAL. “Diez años de medición de pobreza multidimensional en México: avances y desafíos en política exterior: Medición de la pobreza serie 2008-2018.” México: gobierno de México, 2019. https://www.coneval.org.mx/Medicion/MP/Documents/Pobreza_18/Pobreza_2018_CONEVAL.pdf

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