COVID-19 y violencia de género: Contexto, discusión y reflexiones

La epidemia de COVID-19 fue declarada por la OMS como una emergencia de salud pública de preocupación internacional el 30 de enero de 2020.[1] En México, en respuesta a esta pandemia, el 19 de marzo de 2020, el Consejo de Salubridad General reconoció al coronavirus como una enfermedad grave de atención prioritaria.[2] Esta crisis sanitaria asciende a un nivel de amenaza a la salud pública que podría justificar la imposición de contingencia, misma que limitan la libertad de movimiento.[3] No obstante, a pesar de que estas medidas se han establecido para contener la propagación del virus, al mismo tiempo, han generado efectos desproporcionados contra las mujeres y una profundización de las desigualdades de género existentes.

Considerando esta realidad, las estrategias de salud pública deben abordar las dimensiones médicas de la pandemia, así como las consecuencias de género que puedan tener las medidas adoptadas en el marco de la respuesta sanitaria. En esta virtud, el presente artículo discutirá los impactos del COVID-19 en la violencia y desigualdad de género, así como la importancia de adoptar una respuesta a la crisis sanitaria con base en un enfoque de género.

Aumento de la violencia contra las mujeres

La ONU define la violencia contra la mujer como “todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico (…), inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada.”[4]

Partiendo de esta aproximación conceptual, un artículo publicado por investigadores de la Universidad de Columbia el 08 de abril de 2020, explica que las medidas de salud pública en una pandemia, como las cuarentenas y la canalización de recursos hacia la provisión de servicios de emergencia, exponen realidades estructurales de la vida de las mujeres y señalan desigualdades de género.[5] El primero de los signos de esta desigualdad, dentro de las primeras semanas de cuarentena fue la violencia doméstica contra las mujeres[6].

Este panorama ha sido abordado por la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos en una guía sobre COVID-19 y derechos humanos de las mujeres, en la que explica que el resguardo domiciliario ha contribuido al aumento de la violencia basada en género, ya que las mujeres que se encuentran en situaciones de abuso están más expuestas a un mayor control por parte de sus abusadores.[7] Por su parte, el Banco Mundial reporta que en Latinoamérica han aumentado las denuncias de violencia doméstica desde que se impusieron las cuarentenas.[8] En México, por ejemplo, las llamadas de atención a víctimas de violencia doméstica aumentaron en un 36% desde el comienzo de la cuarentena.[9]

Aunado a la violencia contra las mujeres, resultan de gran preocupación las restricciones a los servicios de atención y acceso a salud sexual; pues en un contexto en el los sistemas de salud se encuentran desbordados, la mortalidad y morbilidad materna, las tasas de embarazo adolescente e infecciones de transmisión sexual podrían incrementar en gran medida.[10] Además, las mujeres de sectores marginados se enfrentan al riesgo de perder el acceso a los servicios necesarios.[11] En este sentido, la OEA estima que en Latinoamérica 18 millones de mujeres perderán el acceso a anticonceptivos, dado el contexto actual de la pandemia.[12]

Profundización de las desigualdades de género

De acuerdo con ONU Mujeres, el cuidado de personas y de hogares en México recae principalmente en las mujeres, ya que éstas asumen en promedio 39 horas semanales de este trabajo no remunerado.[13] En un entorno de pandemia, esta carga aumenta  debido al cierre de escuelas, pues se requiere resolver el cuidado de niños, niñas y adolescentes en horas laborales.[14] La situación se agrava en la medida que las normas de género atribuyen el rol del cuidado a las mujeres, lo cual provoca la brecha salarial y limita su acceso al empleo de calidad. [15] Este panorama puede derivar en una reducción del horario de trabajo o una salida permanente del mercado laboral.[16]

En consecuencia, cuando una mujer pierde su trabajo, y con ello, su independencia financiera, puede terminar dependiendo de una pareja violenta. Además, en los países de ingreso bajo, las mujeres corren el riesgo de quedar fuera de cualquier medida de protección formal, ya que muchas de ellas se dedican a trabajos informales u otras formas de empleo vulnerable, como el trabajo doméstico.[17]

Reflexiones finales

La experiencia de otros brotes epidémicos, como el Ébola (2014‐2016) ha demostrado que no solo se afecta el ámbito de la salud, sino también el ámbito social, económico y político[18], de ahí la importancia de “incorporar un análisis de género en los esfuerzos de preparación y respuesta para mejorar la efectividad de las intervenciones de salud y promover objetivos de equidad de género.”[19] Al respecto, la OEA recomienda que las medidas sanitarias, como la contingencia, deben incorporar mecanismos de atención y asistencia a víctimas de violencia de género en entornos domésticos, así como refugios para mujeres en riesgo o sin hogar.[20]

Del mismo modo, resulta de gran importancia promover políticas de corresponsabilidad y distribución equitativa de trabajo doméstico con el objetivo de que las mujeres puedan continuar ejerciendo sus actividades laborales, a pesar del incremento en el trabajo del hogar como consecuencia de la pandemia. El éxito de la ejecución de estas medidas dependerá, en gran parte, que las autoridades encargadas de implementarlas cuenten con plena capacitación en materia de perspectiva de género. En este sentido, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha precisado que “una capacitación con perspectiva de género implica no solo un aprendizaje de las normas, sino debe generar que todos los funcionarios reconozcan la existencia de discriminación contra la mujer y las afectaciones que generan en éstas las ideas y valoraciones estereotipadas en lo que respecta al alcance y contenido de los derechos humanos.”[21]

La necesidad de las políticas de prevención del contagio es indiscutible. Sin embargo, es fundamental abordar el contexto de la vida de las mujeres para evitar una mayor profundización de las desigualdades existentes. Así, una respuesta sanitaria con perspectiva de género deberá considerar que la violencia contra la mujer, además de ser una violación de los derechos humanos, también es una ofensa a la dignidad humana y una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres que trasciende todos los sectores de la sociedad independientemente de su clase, raza o grupo étnico, nivel de ingresos, cultura, nivel educacional, edad o religión y afecta negativamente sus propias bases.[22]

Diego Enrique Silva Díaz. Estudiante de la Licenciatura en Derecho por la Universidad del Valle de México.

NOTA: Las opiniones y datos contenidos en este documento son de la exclusiva responsabilidad de su(s) autor(es) y no representan el punto de vista del CIDE como institución.

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[1] PAHO, OMS. La OMS caracteriza a COVID-19 como una pandemia, 2020. https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=article&id=15756:who-characterizes-covid-19-as-a-pandemic&Itemid=1926&lang=es

[2] Diario Oficial de la Federación. Acuerdo por el que el Consejo de Salubridad General reconoce la epidemia de enfermedad por el virus SARS-CoV2 (COVID-19) en México, como una enfermedad grave de atención prioritaria, así como se establecen las actividades de preparación y respuesta ante dicha epidemia, 2020. https://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5590161&fecha=23/03/2020

[3] Human Rights Watch. Human Rights Dimensions of COVID-19 Response, 2020. https://www.hrw.org/news/2020/03/19/human-rights-dimensions-covid-19-response

[4] OMS. Violencia contra la mujer, 2020. https://www.who.int/topics/gender_based_violence/es/

[5] John, Neetu, Sara E Casey, Giselle Carino, and Terry McGovern. Lessons Never Learned: Crisis and GenderBased Violence. Bioethics, 2020. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/dewb.12261

[6] Organization of American States. Violence Against Women and the Measures to Contain the Spread of COVID-19, 2020. https://www.oas.org/es/cim/docs/COVID-19-RespuestasViolencia-EN.pdf

[7] Office of the High Commissioner for Human Rights. COVID-19 and women’s human rights: Guidance, 2020, pág. 1 https://www.ohchr.org/Documents/Issues/Women/COVID-19_and_Womens_Human_Rights.pdf

[8] World Bank. COVID-19 Could Worsen Gender Inequality in Latin America and the Caribbean, 2020. https://www.worldbank.org/en/news/feature/2020/05/15/covid-19-could-worsen-gender-inequality-in-latin-america-and-the-caribbean

[9] World Bank. Op. Cit.

[10] OEA. COVID-19 en la vida de las mujeres. Razones para reconocer los impactos diferenciados, 2020, pág. 17. http://www.oas.org/es/cim/docs/ArgumentarioCOVID19-ES.pdf

[11] Human Rights Watch. Protecting Women’s Reproductive Health During the Pandemic, 2020. https://www.hrw.org/news/2020/05/12/protecting-womens-reproductive-health-during-pandemic

[12] OEA. COVID-19 en la vida de las mujeres. Razones para reconocer los impactos diferenciados, 2020, p. 18 http://www.oas.org/es/cim/docs/ArgumentarioCOVID19-ES.pdf

[13] ONU Mujeres, COVID-19: Corresponsabilidad en los hogares, 2020.  https://mexico.unwomen.org/es/digiteca/publicaciones/2020-nuevo/marzo-2020/covid19-corresponsabilidad-en-los-hogares#view

[14] ONU Mujeres, Op. Cit.

[15] OEA, COVID-19 en la vida de las mujeres. Razones para reconocer los impactos diferenciados, 2020. http://www.oas.org/es/cim/docs/ArgumentarioCOVID19-ES.pdf

[16] World Bank. COVID-19 Could Worsen Gender Inequality in Latin America and the Caribbean, 2020. https://www.worldbank.org/en/news/feature/2020/05/15/covid-19-could-worsen-gender-inequality-in-latin-america-and-the-caribbean

[17] World Bank, Gender Dimensions of the COVID-19 Pandemic, 2020. http://documents.worldbank.org/curated/en/618731587147227244/Gender-Dimensions-of-the-COVID-19-Pandemic

[18] OEA. Guía práctica de respuestas inclusivas y con enfoque de derechos ante el COVID-19 en las Américas, 2020.  http://www.oas.org/es/sadye/publicaciones/GUIA_SPA.pdf

[19] Clare Wenham, Julia Smith and Rosemary Morgan. COVID-19: The gendered impacts of the outbreak, 2020. https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)30526-2/fulltex

[20] OEA. Guía práctica de respuestas inclusivas y con enfoque de derechos ante el COVID-19 en las Américas, 2020.  http://www.oas.org/es/sadye/publicaciones/GUIA_SPA.pdf

[21] Corte IDH. Caso Espinoza Gonzáles vs. Perú. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 de noviembre de 2014, párr. 326, https://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_289_esp.pdf

[22] Corte IDH. Caso Fernández Ortega y otros vs. México. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas, Sentencia de 30 de agosto de 2010, párr. 118. http://www.ordenjuridico.gob.mx/JurInt/STCIDHM2.pdf

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