Derechos diferenciados: igualdad en la diversidad

Las transformaciones de las sociedades marginadas actuales reclaman nuevos criterios de justicia, paradójicamente, un orden jurídico desigual para construir una sociedad más igualitaria.

–Investigador Joel Flores Rentería.

Los derechos humanos (DDHH) son una serie de derechos y obligaciones, inherentes, inalienables e indivisibles que están plasmados en la Declaración Universal de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Según el Artículo 2º de la Declaración:

toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. [1]

Esta falta de distinción, indica que los DDHH también tienen un carácter universal. Sin embargo, la universalidad es cuestionable debido a la diversidad de circunstancias, de contextos sociales y de sistemas políticos y jurídicos alrededor del mundo. Incluso, es posible aseverar que la universalidad es únicamente un ideal ya que en la práctica la discriminación de las minorías, la pobreza y diversos factores más impiden que las personas gocen completamente de sus derechos. Así, los derechos humanos que fueron proclamados para la igualdad de las personas, paradójicamente, propician la desigualdad al poner a todos los individuos como iguales cuando en realidad no lo son. Entonces, ¿realmente cabe la universalidad de los derechos humanos dentro de la pluralidad global? ¿Hay alternativas para llegar a la igualdad?

Según la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,

en los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, […] su ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que esta Constitución establece. [2]

De acuerdo con el artículo previamente citado, México tiene la obligación de garantizar los derechos humanos de toda su población y el incumplimiento de este deber significa la violación de numerosos tratados internacionales e incluso de su Carta Magna. Pero ¿qué sucede cuando una nación otorga igualdad jurídica a sus ciudadanos? El país mexicano es un claro ejemplo de que el hecho de otorgar igualdad jurídica y prometer la protección de los derechos humanos no garantiza el goce de los mismos.
Ante este ejemplo, es necesario que cada país encuentre y provea las herramientas para que, en algún momento, la universalidad de los DDHH sea un objetivo tangible e incluso una realidad. Como ya fue demostrado, la igualdad jurídica, en el caso mexicano, no es la forma idónea, pero su contrario, es decir, los derechos diferenciados pueden ser una manera para lograrlo. Con esto en cuenta, es posible llegar a la pregunta ¿por qué los Estados deben establecer derechos diferenciados? El presente escrito defiende que los países deben establecer derechos diferenciados porque estos son una vía para reducir la desigualdad y alcanzar la igualdad que buscan los DDHH.
Ahora, para poder defender la hipótesis planteada, es necesario explicar qué implican los derechos diferenciados para establecer una relación entre estos y la desigualdad. En cuestión a la desigualdad, la profesora Paula Braveman explica que consiste en “las distribuciones inequitativas de resultados y acceso a oportunidades entre individuos o grupos”. [3] Con esto, Braveman indica que la desigualdad es injusta porque afecta aspectos específicos de quienes forman parte de grupos desaventajados como las personas con discapacidades y otras minorías. El teórico político Michael Waltzer analiza la desigualdad de manera distinta a Braveman. Principalmente, porque hace una evaluación del concepto a través de la justicia y resalta que los derechos son creaciones humanas y, por consecuencia, son intrínsecamente plurales. Según Waltzer, “la igualdad es un ideal que incita a la traición”. [4] Con esta cita, el autor resalta que intentar alcanzar la igualdad perjudica a otras personas e incluso resalta las desiguales entre ellas. Dicho esto, el teórico resalta que la multiplicidad de los individuos imposibilita que la distribución de derechos o bienes sea igualitaria para todos. Por lo tanto, como dice Waltzer, la desigualdad es producto del intento de materializar la igualdad, lo que a su vez impide la existencia de un orden justo.
La injusticia de la desigualdad provocó el surgimiento del estudio de los derechos diferenciados, por un lado, como causantes y, por otro, como alternativas. Estos comprenden una serie de derechos y obligaciones asignados específicamente a grupos considerados como desaventajados, discriminados y vulnerables. Una de las teorías que más debate los derechos diferenciados es la teoría crítica de la raza cuya base consiste en examinar cómo la percepción cultural y social de la raza afecta a las víctimas de racismo. Asimismo, una base de la teoría es “el compromiso con la justicia social y la eliminación del racismo porque esto contribuye a la meta más amplia de erradicar otras formas de subordinación [y desigualdad] como de género, clase y orientación sexual”. [5] Es decir, dicha teoría comenzó con un enfoque únicamente centrado en la raza, pero abrió paso a la observación de otros grupos vulnerables como las mujeres y las personas con discapacidad. Lo que permitió que teóricas como Peggy McIntosh y Cheryl Harris realizaran investigaciones donde estudian la exclusión y la desigualdad sistemática causada por la ley, por razones externas a la raza.
Aunado a las y los académicos previamente mencionados, es relevante destacar las investigaciones existentes sobre la necesidad de que los Estados establezcan derechos diferenciados y sobre la manera en la que estos reducen la desigualdad. En este ámbito, numerosos trabajos han sido producidos con base en la teoría crítica de la raza. Uno de los más prominentes es el de Richard Delgado y Jean Stefancic –Critical Race Theory: An Introduction– en el que indican que los derechos diferenciados no serían efectivos porque “todos tienen identidades y lealtades potencialmente conflictivas y superpuestas”. [6] En otras palabras, las identidades que imponen los derechos diferenciados únicamente encasillarían a las personas y no les permitirían vivir en libertad. Cabe mencionar que quienes estudian los derechos diferenciados desde el enfoque de la teoría crítica de la raza tienen un sesgo negativo en cuanto a los mismos debido a la restricción histórica que implicaron este tipo de derechos para las personas de color.
Por una parte, una investigación que involucra la desigualdad y los derechos diferenciados es Igualdad de derechos y desigualdad de oportunidades: ciudadanía, derechos sociales y género en América Latina de Laura C. Pautassi, abogada e investigadora. En su trabajo, Pautassi argumenta que la igualdad de derechos de la ciudadanía no toma en cuenta la diversidad y por esto aumenta la desigualdad social y económica. Sin embargo, únicamente analiza la desigualdad que afecta a las mujeres. [7] Por otra parte, investigaciones más recientes involucran el análisis de las leyes para destacar sus deficiencias en torno a la igualdad y a la protección de la dignidad de todos los humanos. Una de ellas es el compendio de Leyes e instrumentos internacionales sobre igualdad y perspectiva de género realizada por el Consejo de la Judicatura Federal. Éste argumenta que la igualdad debe ser un presupuesto para el cumplimiento de los derechos humanos y que la perspectiva de género es una herramienta para ello. No obstante, no aborda derechos diferenciados para otros grupos que no sean las mujeres.
Contrario a los dos trabajos previos, una investigación con un enfoque más amplio sobre derechos diferenciados es Derechos de las minorías: Normas internacionales y orientaciones para su aplicación de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH). En esta investigación la ACNUDH argumenta que la protección de las minorías requiere de especial atención debido a que es imprescindible, en principio, reconocer la existencia de las minorías y después respetar la diversidad de las mismas.
Mediante la observación y lectura de las investigaciones previas, es posible aseverar que hay numerosos trabajos dedicados al efecto de los derechos diferenciados en torno a la desigualdad; sin embargo, la mayoría están enfocados solamente en cuestiones de género para establecer derechos diferenciados. Igualmente, los escritos reflejan la manera en la que la igualdad ante la ley no asegura la igualdad de facto. Por esto es relevante argumentar que los derechos diferenciados reducen la desigualdad y, por ende, los países deben de establecerlos para sus poblaciones.
Primeramente, es relevante recordar el ideal de igualdad que presentan los derechos humanos y que, como es evidente, el carácter universal de los mismos no ha llevado a su cumplimiento. Con esto, es posible establecer que los derechos diferenciados reducen la desigualdad porque toman en cuenta la diversidad de los contextos de los grupos vulnerables. Así, el hecho de analizar la diversidad provoca que sea posible proveer los derechos necesarios para que los sectores mencionados logren disfrutar de sus derechos en igualdad. En otras palabras, los derechos diferenciados son una vía para llegar a que todas las personas sin distinción alguna puedan gozar plenamente de sus DDHH. Un claro ejemplo de derechos diferenciados para llegar a la igualdad son las leyes creadas con perspectiva de género.
La perspectiva de género, según la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres, es un método de análisis que resalta las diferencias entre los sexos, las cuales son provocadas por los roles de género asignados culturalmente. [8] En otras palabras, la perspectiva de género:

implica la justificación de acciones diversas que además de eliminar la discriminación, promuevan condiciones de igualdad real ante las diferencias plausibles entre hombres y mujeres, esas acciones hacen posible que se les reconozcan los mismos derechos y que participen en igualdad de condiciones. [9]

De acuerdo con la cita previa, la clave para llegar a la igualdad es no tratar a las personas de la misma forma, sino de reconocer sus diferencias para hacer posible la igualdad.
Así, la consideración de la diversidad debe ser la base de la igualdad; esto lleva a la segunda razón que respalda que los derechos diferenciados reducen la desigualdad dado que atienden las necesidades específicas de las colectividades marginadas. De esta forma, permiten mantener la diversidad cultural y social, mientras garantizan que sea dentro del marco de los DDHH para evitar prácticas que transgredan los derechos de los participantes. Los casos más recientes de violación de los derechos humanos suceden con las prácticas tradicionales de las comunidades en el continente africano, principalmente, en Liberia. Algunas de estas tradiciones son: mutilación genital, homicidio por acusaciones de brujería y rituales de matanza que afectan mayormente a las mujeres, a los infantes y a personas con discapacidades.
Ante esto, la Misión de las Naciones Unidas en Liberia indicó que la cultura puede convertirse en un espacio donde crímenes son llevados a cabo. A pesar de ello, la prohibición de las prácticas tradicionales también conlleva una transgresión a los DDHH de las comunidades que las perpetúan. Aquí, queda lugar para los derechos diferenciados, ya que son una estrategia que implica la observancia de las tradiciones para preservarlas, pero también para proteger a los sectores más afectados por éstas. Mediante los derechos diferenciados, es posible proteger el derecho a la vida, a vivir libres de tortura, a la libertad y seguridad, a la no discriminación y a la igualdad de oportunidades, por lo cual es posible reducir la desigualdad al enaltecer las tradiciones que no atentan contra la dignidad humana y proteger a las personas para que vivan en igualdad, especialmente con misiones y protocolos como los que emite la ONU.
Por último, los derechos diferenciados impulsan la igualdad porque dan pauta al surgimiento de igualdad de oportunidades, por lo cual reducirían la fragmentación social, la exclusión y la desigualdad económica. Como mencionó la abogada argentina, Laura Pautassi, “los efectos de procesos sociales, en términos de aumento de la desigualdad social, concentración del ingreso y aumento de la pobreza afectan a hombres y mujeres, (pero) no lo hacen de forma equitativa”. [10] Por esto, hay gobiernos como el mexicano que han creado leyes para permitir que las personas desaventajadas puedan tener acceso a las mismas oportunidades que los demás, en la medida posible. Una de éstas es la Ley General de las Personas con Discapacidad, cuyo artículo 9º toma en cuenta las diversas discapacidades de las personas y establece medidas especiales para su igualdad de oportunidades. Por ejemplo, la ley provee la obligación del Estado de: “formular y ejecutar programas específicos de incorporación de personas con discapacidad como servidores públicos” [11] y “diseñar, ejecutar y evaluar un programa federal, estatal y municipal de trabajo y capacitación para personas con discapacidad, cuyo objeto principal será la integración laboral.” [12]
Aún ante los argumentos presentados, es posible objetar que derechos diferenciados pueden dar pauta a violaciones de poder porque atentan contra el estado de derecho y, por ende, atentan contra la base para el cumplimiento de los DDHH. Al violar la igualdad jurídica, las comunidades con derechos diferenciados obtienen más derechos que los demás. Como mencionó el abogado José Flores:

el hecho de poseer una identidad es un recurso de poder y de influencia […] la identidad es un medio para la acción […] La minoría cuya identidad está fuertemente constituida […] posee una gran capacidad para imponer sus objetivos a la mayoría. [13]

Sin embargo, como definió el Secretario General de la ONU, el estado de derecho requiere de procesos legales, instituciones y normas que sean consistentes con los derechos humanos. [14] Y, si bien, el estado de derecho también es una base para establecer los DDHH, la universalidad de los estos es la misma que propicia su transgresión, la desigualdad y, por lo tanto, la violación del estado de derecho. En todo caso, los derechos diferenciados también fortalecen el estado de derecho porque ayudan a garantizar el ejercicio de los DDHH de la población. En este sentido, como dice el filósofo político, Will Kymlicka, los derechos diferenciados:

no tienen que ver con la primacía de las comunidades sobre los individuos, sino se basan en la idea de que la justicia entre los grupos exige que a los miembros de los grupos diferentes se les concedan derechos diferentes. [15]

En conclusión, los derechos diferenciados, a pesar de su carga histórica restrictiva, actualmente son una herramienta para reducir la desigualdad y asegurar el goce de los derechos humanos sin excepciones. No obstante, su alcance está limitado por la fortaleza del estado de derecho y los patrones culturales de cada país. Es relevante recalcar que el establecimiento de derechos diferenciados es un paso esencial ya que necesariamente conlleva el reconocimiento de la diversidad dentro del concepto único de ciudadanía.
Cabe mencionar que la diferenciación de derechos implica analizar el caso específico de cada grupo vulnerable –mujeres, personas con discapacidad, pueblos indígenas, entre otros–. Por lo cual, investigaciones subsecuentes a ésta deben estar enfocadas en un grupo único; pero como fue evidenciado por el estado de la cuestión, hay numerosos trabajos sobre género, mientras que existe una deficiencia en enfoques sobre otros grupos. También es necesario aclarar que los derechos diferenciados no suponen dar ventaja a los vulnerables, sino que implican tomar en cuenta la manera en la que el contexto y la falta del goce de sus derechos humanos afectan a las personas y los vuelve vulnerables. Como fue mencionado anteriormente la aplicabilidad universal de los derechos humanos es un ideal incumplible por diversos factores –tan simples como el lugar geográfico de nacimiento– que impiden que las personas gocen completamente de sus derechos. La igualdad de las personas ante los DDHH es, contradictoriamente, un catalizador de la desigualdad al poner a todos los individuos como iguales. Los derechos diferenciados son una necesidad porque sólo con una consideración de la diversidad será posible reconocer a cada persona como un igual, sin negligencia a lo que la hace diferente. El establecimiento de derechos diferenciados dará paso a que todas y todos gocen de sus derechos humanos y a que la diversidad sea celebrada y protegida, no como antítesis de la igualdad, sino como su complemento.

María Fernanda Salgado Córdova. Estudiante de Derecho en el CIDE.

NOTA: Las opiniones y datos contenidos en este documento son de la exclusiva responsabilidad de su(s) autor(es) y no representan el punto de vista del CIDE como institución.

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Referencias

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Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. 2018. México. http://www.sct.gob.mx/JURE/doc/cpeum.pdf.
Crenshaw, Kimberly. Critical Race Theory: The Key Writings that Formed the Movement. Los Angeles: UCLA, 1995. https://www.researchgate.net/publication/237264125_Critical_Race_Theory_The_Key_Writings_that_Formed_the_Movement.
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Waltzer, Michael. Las esferas de la justicia. Una defensa del pluralismo y la igualdad. trad. Heriberto Rubio. Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica, 2001.

[1]  Declaración Universal de los Derechos Humanos, artículo 2º, 2015, Bélgica.
[2] Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, artículo 1˚, 2018, México, http://www.sct.gob.mx/JURE/doc/cpeum.pdf.
[3] Paula Braveman, “Health Disparities and Health Equity: Concepts and Measurement,” Annual Review
of Public Health, 2006, 167-194, http://www.ops.org.bo/textocompleto/riarph270004.pdf.
[4] Michael Waltzer, Las esferas de la justicia. Una defensa del pluralismo y la igualdad, trad. Heriberto Rubio (Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica, 2001), 9. https://www.un.org/es/documents/udhr/UDHR_booklet_SP_web.pdf.
[5] Daniel Solórzano, Critical race theory, race and gender microaggressions, and the experience of Chicana and Chicano scholars, (Los Ángeles: UCLA, 1998), 122, https://pdfs.semanticscholar.org/5637/1cbd13ebec0dd717ab1312a12c9757596c8e.pdf.l
[6] Richard Delgado y Jean Stefancic, Critical Race Theory: An Introduction (Nueva York: New York University Press, 2012).
[7] Laura Pautassi, 1999, “Igualdad de derechos y desigualdad de oportunidades: ciudadanía, derechos sociales y género en América Latina,” 66, http://www.flacso.org.ec/docs/safispautassi.pdf.
[8] “¿Qué es la perspectiva de género y por qué es necesario implementarla?,” Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres, última modificación, 22 de noviembre de 2018, https://www.gob.mx/conavim/articulos/que-es-la-perspectiva-de-genero-y-por-que-es-necesario-implementarla.
[9] Consejo de la Judicatura Federal, “Leyes e instrumentos internacionales sobre igualdad y perspectiva de género,” última modificación, 2018, 2, http://www.poderjudicialcdmx.gob.mx/wp-content/uploads/Leyes_igualda_genero.pdf. Laura Pautassi,           [10] “Igualdad de derechos y desigualdad de oportunidades: ciudadanía derechos sociales y género en América Latina,” 65.
[11] Ley General de las Personas con Discapacidad, artículo 9º fracción IV, 2018, México,                       http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGIPD_120718.pdf.                                               [12] Ley General de las Personas con Discapacidad, artículo 9º fracción III, 2018, México.
[13] Joel Flores Rentería, 1999, “Derechos diferenciados: ¿una vieja versión de la justicia?,” Política y Cultura, 80, http://www.nacionmulticultural.unam.mx/reconocimientopueblosnegros/docs/145.pdf
[15] Will Kymlicka, Ciudadanía multicultural (Paidós: Barcelona, 1996) 79.

 

 

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