El derecho notarial y su incidencia en otras disciplinas jurídicas

Aludir al derecho positivo implica considerar la legislación vigente en determinando espacio y tiempo determinado, por lo que cuando se profundiza en revisar las leyes relativas a la normativa penal o fiscal (por poner un ejemplo) dentro de un ordenamiento jurídico no es que se esté revisando un derecho diferente persé. En un primer momento, sí porque son cuerpos normativos diferentes y cada uno se rige bajo principios propios, pero después de todo el derecho implica unidad por lo que aun siendo tales ramas independientes de otras, derivan de un mismo ordenamiento jurídico que es obligatorio y vigente dentro del orden estatal.

En este sentido, el derecho notarial, al menos dentro del derecho mexicano, es bastante peculiar porque tiene los suficientes principios y normas propias para sustentarse como una rama autónoma, pero del mismo modo depende de otras áreas como el derecho administrativo o derecho civil para cobrar mayor sentido y funcionar apropiadamente.

Hay tres hechos innegables que nos podrían permitir sustentar la autonomía de dicha rama jurídica: existe una función notarial, existe el instrumento público y, como consecuencia, hay una legislación notarial que da sentido a los dos otros elementos y los regula.

Como punto de partida, podemos puntualizar que la mayoría de especialistas clasifican al derecho notarial como  perteneciente al derecho público (lo cual tiene mucha lógica, pero de cualquier manera es curioso dado que trabaja frecuentemente con actos celebrados entre particulares). Hasta este momento pocos se oponen a la afirmación anterior, pero el debate se abre a partir de quienes defienden que el derecho notarial es una materia independiente y los que aseguran que en realidad es una sub-rama del derecho administrativo o del derecho civil.

Alguno especialistas han catalogado al derecho notarial como una actividad que aun pertenecido al derecho público, deriva del derecho civil considerando que dicha función se completa al legalizar  actos jurídicos celebrados entre particulares. Esta afirmación bien puede convertirse en una falacia ya que solo se enfoca en el fin del derecho notarial y no tanto en su contenido o funcionamiento.

Otros cuantos, por su parte, repudian dicha teoría pues aseguran que al ser el notariado una función pública, en realidad se desprenden del derecho administrativo, lo cual tiene sentido pues a fin de cuentas dicha rama se encarga de regular la organización del estado y el funcionamiento de todos sus servicios.

Sin embargo, irónicamente la función de la fe pública ha sido excluida del derecho administrativo, por lo que aquí podemos encontrar dos argumentos tanto para defender o refutar la tesis de este artículo: por un lado, el simple hecho de que la fe pública sea regulada por una ley notarial y no por leyes administrativas me da la razón respecto a que, en efecto, el derecho notarial es una rama autónoma del derecho; pero, por otro lado, también subyace el argumento de que la esencia de la labor del notario es originalmente para cumplir una «función administrativa» y de algún modo se adecua a los principios o disposiciones del derecho administrativo.

La cuestión se complica cuando se cae en cuenta que el acto notarial como tal no es un acto administrativo, pues si bien puede dar fe de éstos, en su más pura esencia no lo es ya que no está sujeto a ninguna disposición o normativa administrativa que regule su función.

Podríamos soslayar entonces que el acto notarial escapa del derecho administrativo teniendo un régimen especial a partir de la ley o reglamento notarial, pero que de algún modo sigue vinculado a éste a partir de ciertas reglas como el hecho de que depende de la administración pública estatal y  que la designación o sanción de un notario sí son actos meramente administrativos.

Con la información anterior podríamos reafirmar dos posturas: que el derecho notarial es en realidad una rama especializada del derecho administrativo o que es una rama independiente al tener una naturaleza u objeto propio. No obstante, de cualquier manera supeditado a éste guardando cierta autonomía. En lo personal, prefiero inclinarme al segundo supuesto dado que hay áreas jurídicas que aun siendo independientes, guardan una relación intrínseca unas con otras, hoy en día es difícil concebir el derecho procesal penal apartado de los derechos humanos, el derecho fiscal ajeno al derecho financiero o negar el vínculo que existe entre el derecho de la propiedad intelectual y el derecho de los contratos cuando hablamos de cesión de marcas o de cesión de derechos de imagen.

Por lo mismo, existe un instrumento prácticamente exclusivo de la actividad del notario, que es el instrumento notarial y en el cual el derecho administrativo no tiene mucha incidencia (si acaso tiene mayor protagonismo el derecho civil). Sumemos que, como se había indicado anteriormente, la Ley del notariado se sostiene por sí sola y regula de una manera que no tenga que supeditarse a lo que indique alguna otra ley de naturaleza civil o administrativa (salvo determinados puntos muy específicos).

En el acontecer jurídico, cada disciplina, actuación  o labor especial tiene a un protagonista absoluto: así como el legislador se encarga de elaborar la ley, el juez de interpretarla y dirimir controversias legales o el  ejecutivo de ejercer la función pública y administración de recursos; del mismo modo el notario tiene la labor exclusiva de dar fe y certeza jurídica a ciertos actos o hechos jurídicos ejerciendo la función notarial. En otras palabras, el protagonista del derecho notarial es el notario (aunque parezca pleonasmo)  y el instrumento público.

La rama puede alegar aún más su autonomía si tomamos en cuenta que además de una ley propia y un reglamento que vienen siendo sus fuentes formales por excelencia, también se adapta a la realidad histórica, doctrina y costumbre como fuente material (aunque probablemente en menor medida que otras ramas).

Así mismo, el derecho notarial a raíz de que su funcionamiento gira alrededor del instrumento público, maneja documentos que en la que otras ramas del derecho no tienen incidencia. Tal como el derecho penal trabaja con denuncias o el derecho civil con demandas, el derecho notarial trabaja con actas, escrituras públicas y protocolos, algo que es prácticamente exclusivo de esta área, lo cual ya de por sí es un argumento contundente para reafirmar la autonomía de esta área. Esto se debe a que aunque en un determinado bufete de abogados, por ejemplo, se podrán llevar casos que van desde mercantil hasta ambiental, una peculiaridad del notarial es que en una notaría solo se llevan asuntos referentes a la fe pública y la gente solo acude al notario para ello, algo tan especializado como un juez en materia fiscal o un corredor.

En lo personal, considero que hay elementos suficientes para atribuir al derecho notarial un carácter autónomo desde la perspectiva formal al estar su normatividad recogida en una ley propia y no en un código perteneciente a alguna otra rama, además de que cuenta a su vez con principios e instrumentos muy particulares que la individualizan de cualquier otro campo jurídico.

La legislación notarial es de las más particulares, desde su cárter especial así como el debate respecto a su autonomía o pertenencia a alguna rama del derecho, pero sobre todo el protagonismo que tiene el notario dentro de la legislación mexicana. Pues de entrada se encarga de garantizar la seguridad jurídica prevista en la Constitución y por ende en el derecho constitucional, así como su constante incidencia en el derecho civil al momento de dar fe, certeza y publicidad a ciertos actos celebrados entre particulares, al grado que varios acontecimientos del derecho civil no se concretan o no se legitiman si no entran en contacto con el derecho notarial.

Me atrevería a agregar que, a razón de su dinámica, el derecho notarial es quizá una de las ramas jurídico más transversales pero a la vez más especializadas dentro del campo del derecho y es que además de seguir ciertos lineamientos bastante peculiares, el grado de conocimientos que debe saber el notario es amplio abarcando por desde derecho familiar hasta impuestos, por lo que la amplitud de información así como fuentes formales y materiales que lo rodean deberían ser suficientes para considerarla una rama autónoma.

Víctor López Velarde Santibánez. Estudiante de la licenciatura en derecho de la Universidad del Claustro de Sor Juana.

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Fuentes Bibliográficas

Núñez Lagos, R (1995) / El Derecho Notarial como Rama Particular del Derecho/ Instituto de Investigación de Ciencias Jurídicas de la UNAM:México D.F./  (Página 38)

Ornelas K, H (1956) La Actividad Notarial y la Función Administrativa / Revista de Derecho Notarial Mexicano: México D.F. / (página 31)

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