El mercado de harina de maíz en México: un enfoque económico y jurídico

A lo largo del desarrollo económico de México el cultivo de maíz ha suscitado un gran interés de carácter internacional y nacional. A nivel global, México está posicionado como el séptimo productor de maíz más grande en el mundo. No obstante, en el sector agropecuario nacional, la República Mexicana está ubicada como el segundo país con mayores importaciones de maíz y, a su vez, enfrenta un déficit de las 10 mil toneladas del producto[1], resultante en un desequilibrio en los gastos del Estado Mexicano. Aunado a esto, dentro del mismo territorio, preexiste una fuerte rivalidad entre los distintos competidores del mercado. Este sentimiento de enemistad ha emanado a raíz de que el maíz representa uno de los alimentos básicos en la dieta de las y los mexicanos y este ha desencadenado una serie de incentivos, por parte de los productores, para explotar los beneficios presentes en el mercado. Sin embargo, actualmente el mercado de maíz en México está dominado por la compañía Gruma[2], la empresa líder en la producción de harina de maíz y tortillas en México.[3]

En principio, el mercado de maíz per se está fraccionado en tres tipos de producciones: maíz, harina y tortilla. No obstante, el objeto de estudio del presente escrito se centrará en el mercado de la harina de maíz. En esencia, este mercado está dominado por un duopolio: Gruma y Minsa[4]. De esta manera, Gruma opera como la empresa líder y Minsa actúa como segunda al mando y, frente a esto, acaparan la participación del resto de los productores. A pesar de ello, las participaciones de los demás productores de harina de maíz en el mercado son afectadas por una serie de distintos aspectos. En primera instancia, la harina de maíz es un producto homogéneo, lo que implica que, para los consumidores, las características del producto son percibidas de manera similar independientemente de la marca y de las diferentes presentaciones, por ejemplo, harina, tortillas, wraps, entre otros. En segunda instancia, los competidores enfrentan productos sustitutos de la harina de maíz. Existen productos que comúnmente son hechos con harina de maíz, pero, como opción saludable, los productores han sustituido el maíz por ingredientes como la quínoa, el amaranto o el nopal. Sin embargo, estos productos no pueden ser considerados totalmente sustitutos para todos los hogares mexicanos, ya que una gran parte de las y los consumidores tienen fuertes preferencia por los productos de maíz.

Mas allá de estos obstáculos, la verdadera falla de mercado presente en la producción de harina de maíz en México está en el poder de mercado con el que cuentan las empresas Gruma y Minsa. Esto, puesto que su capacidad de producción supera la demanda del mercado y logran posicionarse como un duopolio sobre los demás competidores. De esta manera, Gruma cuenta con el poder de fijación de los precios; mientras que Minsa, fija sus precios por debajo de la primera. En consecuencia, los demás productores menores, por ejemplo, Harimasa, Cargill o Macsa siguen los precios de estas dos empresas. En concreto, la empresa Gruma, Minsa y los demás competidores están operando bajo un mercado de competencia imperfecta. Asimismo, Gruma y Minsa están trabajando con costes idénticos, compitiendo con productos homogéneos y en un ambiente estático. No obstante, la presencia de este evidente duopolio en el mercado de harina de maíz no ha sido reconocida abiertamente por las respectivas autoridades antimonopolísticas en México y, por ende, no han sido reguladas. A pesar de ello, desde octubre de 2018 la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE) ha iniciado una rigurosa investigación para indagar estas prácticas anticompetitivas, esto bajo lo establecido en el expediente IO-004-2018[5], y por el momento no han encontrado ninguna irregularidad. Sin embargo, de comprobarse prácticas monopolísticas absolutas y bajo lo establecido en la Ley Federal de Competencia Económica, Gruma y Minsa podrían llegar a ser multados hasta por 10% de sus ingresos.[6]

Acorde con lo anterior y desde la perspectiva microeconómica, el análisis del mercado sugiere una explicación clara de la complejidad de la falla presente en el mismo. Primeramente, los competidores confrontan una serie de barreras a la entrada. Como ya fue mencionado con anterioridad, Gruma se presenta como empresa líder en la elección de precios, mientras que Minsa como su seguidora. En este mismo sentido, para que Minsa tome la decisión más sensata, es necesario predecir el comportamiento de Gruma y fijar un precio más bajo. Así, en este modelo, el precio escapa del control de Minsa, pues esta empresa se atiene a las decisiones de la empresa líder. De la misma manera, los demás competidores están sujetos al precio impuesto por Gruma y Minsa y estos operan bajo la futura predicción del comportamiento de estas. Frente esto, para sobrellevar un aumento de las ventas, Minsa y los demás competidores cuentan con la capacidad de lanzar al mercado un precio más atractivo que el de la empresa líder. No obstante, lo anterior puede ocasionar que sus beneficios sean menores, pues la empresa líder tiene costos más bajos que Minsa y los demás competidores.

Asimismo, bajo la lógica microeconómica, las empresas seguidoras deben fijar el mismo precio que la empresa líder, dado que los productos son homogéneos y cuentan con una tecnología similar lo que genera que exista una insignificante diferenciación en los productos. A pesar de ello, en el caso que los precios sean distintos, los consumidores preferirían el producto que tuviera el menor precio. No obstante, en la realidad esto no sucede, pues los compradores han desarrollado, con base en un proceso histórico y cultural, un sentido de lealtad hacia los productos Gruma. Por consiguiente, aunque el precio de los productos de Gruma son un poco más altos que los de Minsa o algún otro productor, los consumidores siguen prefiriendo los productos Gruma. Por lo tanto, si lo anterior es representado de manera gráfica, la curva de demanda de la empresa líder —Gruma— es equivalente a la curva de demanda del mercado menos la curva de oferta del seguidor.[7] Aunado con el proceso histórico y cultural mencionado con anterioridad, también prexiste en el mercado una diferenciación en la marca de la harina de maíz a raíz del marketing. Mediante la mercadotecnia, las empresas monopolísticas han logrado que los consumidores desarrollen un sentimiento de identificación con las marcas. En este mismo sentido, los consumidores suelen comprar a estas empresas por tradición o hábito.

Considerando lo anterior, los factores culturales y los hábitos alimenticios de los mexicanos representan fuertes factores determinantes de la demanda que enfrentan los productores en el mercado. En específico, son las preferencias y los ingresos de los consumidores lo que determinan la demanda del mercado, no obstante, el precio de la harina de maíz constituye un factor fundamental para determinar no solo la demanda sino la oferta en el mercado. Sujeto a lo anterior, los competidores en el mercado tienen que cubrir los costos de producción, siendo estos los costos de los insumos, la mano de obra, la tecnología y la mercadotecnia. Sin embargo, los costos de producción que enfrentan Gruma y Minsa son mucho menores que los demás productores.

Más allá de esto, el poder de fijación de precios, por parte Gruma y Minsa, proviene del poder de negociación que estas empresas tiene con sus proveedores. Esto tiene por efecto que los costos de producción de Gruma y Minsa sean mucho menores con respecto a los de sus competidores. Sin embargo, debido a la mejor tecnología de Gruma, los costos medios de esta empresa son menores que los de Minsa. Por último, bajo la misma interpretación económica, la participación de Gruma y Minsa en el mercado de harina de maíz representa repercusiones positivas y negativas. Por un lado, generan una serie de externalidades positivas, como lo es la creación de nuevos empleos. Por el otro lado, también toman lugar una serie de externalidades negativas que afectan directamente a los consumidores de la harina de maíz. De acuerdo con un estudio realizado por la COFECE, “se confirmó que el poder de mercado impacta negativamente el bienestar de los hogares porque les impone sobreprecios”. [8] De esta manera, dicho excedente afecta más a aquellos hogares que producen menores ingresos, generando una repercusión directa en los primeros deciles de la población.

Bajo este análisis económico es evidente la presencia de un duopolio en el mercado de harina de maíz en México, sin embargo, a la luz de la interpretación de la COFECE, estas empresas no llevan a cabo prácticas monopolísticas. Más allá de esto, para postular una posible solución para corregir esta falla de mercado primeramente la participación de Gruma y Minsa tienen que ser reconocida como prácticas monopólicas. En este sentido, bajo lo establecido en el artículo 28 constitucional en materia de monopolios y la Ley Federal de Competencia Económica, la participación de estas empresas sería sancionadas. De entrada, Gruma y Minsa enfrentarían una multa monetaria. Al otro lado, más allá de una sanción económica, otra posible solución es atacar el problema a través de la imposición de una sanción penal. Bajo el supuesto de una violación a la Ley y bajo lo establecido en el artículo 254 Bis del Código Penal Federal, las personas físicas y morales involucradas en estas prácticas monopolísticas podrían llegar a enfrentar un tiempo hasta 10 años en prisión.[9]

A pesar de la existencia de restricciones antimonopolísticas en el Estado Mexicano la realidad que enfrenta el país es otra. Si bien, las autoridades están enfocadas en obtener un rápido crecimiento económico, existe una fuerte deficiencia por parte de autoridades reguladoras del mercado interno del país. De esta manera, bajo esta falta de regulación, no solo los mismos competidores se ven afectados, sino que las consecuencias transcienden a las y los consumidores mexicanos. Así, si esta falla de mercado no es atendida en un largo plazo el mercado de harina de maíz conllevará un proceso de debilitamiento del sector que solo implicará el enriquecimiento de pocos. En suma, el proceso de eliminación y regulación de los monopolios en México dependerá de las acciones del Estado y el desarrollo de un sistema de pesos y contrapesos que equilibre la participación de los competidores, a efecto de corregir la falla de mercado.

 

NOTA: Las opiniones y datos contenidos en este documento son de la exclusiva responsabilidad de su(s) autor(es) y no representan el punto de vista del CIDE como institución.


[1] Jaime Jurado Arredondo et al., “Situación económica de la producción de maíz en condiciones de riego en el estado de Chihuahua”, Revista Mexicana de Agronegocios 33 (2013): 504, https://www.redalyc.org/pdf/141/14127709011.pdf.

[2] Polemón. “Estos son los monopolios que mandan en México y EPN ni los molestó”. Polemón, 15 de noviembre de 2018. https://polemon.mx/estos-son-los-monopolios-que-mandan-en-mexico-y-epn-ni-los-molesto.

[3] “Acerca de Gruma”, Gruma, consultado el 16 de junio de 2020, https://www.gruma.com/es/somos-gruma/acerca-de-gruma.aspx.

[4] Gustavo Vargas Sánchez, “El mercado de harina de maíz en México. Una interpretación microeconómica”, Economía Informa 405 (julio-agosto 2017), http://www.economia.unam.mx/assets/pdfs/econinfo/405/01Vargas.pdf.

 

[5] Aviso por el que la autoridad investigadora de la Comisión Federal de Competencia Económica inicia la investigación de oficio identificada bajo el número de expediente IO-004-2018, por la posible comisión de prácticas monopólicas absolutas en el mercado de la producción, distribución y comercialización de harina de maíz en el territorio nacional (México, 2018), https://www.cofece.mx/wp-content/uploads/2019/04/IO-004-2018_AcuerdoDeInicio.pdf.

[6] Ley Federal de Competencia Económica, publicada el 23 de mayo de 2014, http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LFCE_270117.pdf.

[7] Hal R. Varian, “El oligopolio”, en Microeconomía intermedia (California: Antoni Bosch, 2010), 517.

 

[8] Andrés Aradillas López, “Estudio sobre el impacto que tiene el poder de mercado en el bienestar de los hogares” (nota técnica, Comisión Federal de Competencia Económica, México, 2018).

[9] Andrea Marván Saltiel, Carlos Mena Labarthe y Víctor Meyer, “Sanciones penales en competencia económica”, Derecho en acción, abril 18, 2017, http://derechoenaccion.cide.edu/sanciones-penales-en-competencia-economica/.

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