La CDMX como ciudad segura para las mujeres: tan sólo corrección política

Entre los meses de julio y agosto pasados, en el marco del programa global “Ciudades y Espacios públicos seguros para mujeres y niñas”, ONU Mujeres México y el Instituto de las Mujeres de la CDMX llevaron a cabo una serie de talleres participativos con el fin de dar sentido y contenido al programa específico para la Ciudad de México. Una meta compleja y ambiciosa, dada la polémica generada tras el anuncio que se había dado el mes de mayo previo, sobre la puesta en marcha de la llamada Estrategia 30/100[1].

Los talleres se consideraron participativos porque las instancias convocantes intentaron reunir no solo a las instituciones involucradas en la prevención, atención, sanción o erradicación de la violencia contra las mujeres, sino también al sistema de transporte público, organizaciones de la sociedad civil, instituciones académicas, personal de ONU Mujeres, INMUJERES de la CDMX y la CDHDF; e incluso a mujeres usuarias de dicho sistema. De acuerdo con las convocantes y facilitadoras de los talleres, las mujeres participantes eran beneficiarias de algún programa asistencial del gobierno de la Ciudad.

Para quienes ya teníamos idea de que existía un programa local vinculado a “Ciudades Seguras” como programa de ONU Mujeres a nivel global; quienes habíamos participado en la Marcha del 24 de Abril[2]; y particularmente para quienes estábamos siendo críticas con algunas de las medidas anunciadas como parte de la Estrategia 30/100, la invitación representaba una oportunidad imperdible en dos sentidos.

Por un lado, el lado optimista: tal vez finalmente podríamos atar los cabos que estaban sueltos: ¡tal vez finalmente todo tendría un sentido! Al momento de recibir la Convocatoria a los Talleres Participativos, desde EQUIS Justicia para las Mujeres, ya habíamos convocado a organizaciones y académicas aliadas, con la finalidad de conformar un Observatorio Ciudadano de Seguimiento a la Estrategia 30-100[3]; misma que insistimos, se anunció también como un adelanto del Programa CDMX: Ciudad Segura y Amigable para las Mujeres y las Niñas.  Esperábamos que los esfuerzos tuvieran de alguna manera, algún componente que reflejara alguna forma de planeación sistemática. Algo que nos hiciera ver que se trataba de algo serio y profundo, no solo bien intencionado.

Por otro lado, críticas y un tanto escépticas como hay que ser para escudriñar estos asuntos que a todos nos competen, pero en los que hasta hace muy poco se volvió derecho exigible meter “nuestras narices y nuestra cuchara”. ¡Pensamos que por fin conoceríamos el tan llevado y traído Diagnóstico de El Colegio de México! Sobre dicho diagnóstico, no estábamos seguras si se centraba en la problemática o en los intentos por abordarla; pero el simple hecho de saber que existía un diagnóstico sonaba esperanzador.

De verdad esperábamos verificar que las distintas acciones formaran parte de un esfuerzo planificado o incluso corroborar que estábamos equivocadas en nuestros “malos pensamientos”. Desafortunadamente, no fue así.

Acudimos puntualmente a la primera de cuatro citas y fuimos gratamente sorprendidas cuando justamente, como preámbulo a los llamados Talleres Participativos, nos fue presentado el cómo y el con quién del diagnóstico del COLMEX. Sin embargo, y hasta la fecha seguimos imaginando el qué, es decir: el contenido y los resultados de un diagnóstico que sigue sin ser público. Tenemos la esperanza de que sea difundido en febrero del próximo año, cuando la CDMX sea la sede de la Tercera Reunión Anual de Planeación del Programa Global de Ciudades Seguras Libres de Violencia contra las Mujeres y las Niñas[4].

Tras participar en los Talleres Participativos, sostener algunas reuniones con autoridades de la CDMX y, sobre todo, realizar un exhaustivo ejercicio de acceso a la información púbica vía el sistema de transparencia, el Observatorio de Seguimiento a la Estrategia 30-100 recibió, procesó, analizó y sistematizó la información que resultó en la presentación de un Informe, en el marco del 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de todas las formas de Violencia contra las Mujeres y las Niñas. En dicho evento nos reunimos instituciones académicas y organizaciones civiles de distintos sectores, no solo feministas sino también de los movimientos de transparencia y a favor nuevas masculinidades.

En general, y en nuestro papel de sociedad civil que exige y promueve la rendición de cuentas, nuestro tono fue crítico, pero en todo momento con vocación de construir. El móvil de la discusión apuntó a la incorporación de nuevos enfoques sobre los viejos debates; a la importancia de renovar los procesos de diseño, implementación y evaluación de políticas públicas; a la urgencia de reformular estrategias desde una visión integral de largo plazo; a la obligación de las autoridades de dirigirse con transparencia y rendición de cuentas; a la exigencia de recuperar y tomar en cuenta de la voz de las mujeres. Pero sobre todo, a la responsabilidad ética de la sociedad civil de profesionalizarnos hasta en la forma en la que ejercemos nuestro derecho al escrutinio, la crítica y la libre manifestación de nuestras ideas.

Así, en el camino de un esfuerzo planificado, sistemático, proactivo y constructivo, nos encontramos que la restricción a la movilidad, el cambio de rutinas, la falta de confianza en las instituciones, y la imposibilidad del libre disfrute de los espacios públicos para las mujeres, son solo algunas de las consecuencias detonadas por condicionantes estructurales como la perpetuación de los roles de género, la normalización e invisibilización de la violencia que desembocan y se retroalimentan con la falta de políticas públicas integrales y con visión de largo plazo, que partan del enfoque de género y derechos humanos, recuperando la interseccionalidad como eje transversal en cada una de sus acciones.

La respuesta no se hizo esperar y, aunque no fue la más receptiva, nos arrojó poderosas enseñanzas. Sobre las instituciones de la administración pública: dado que aún tienen fuertemente arraigado el hábito de la comunicación y la acción unidireccional, la crítica todavía es un bocado difícil de tragar. La disposición a la escucha todavía es muy forzada y prevalece la resistencia al cumplimiento de las obligaciones de transparencia y rendición de cuentas, no solo en el ejercicio de recursos, sino en todo el proceso de toma de decisiones.

Sobre las políticas públicas para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres: cualquier programa o estrategia, incluso aquellos con visión corta y segmentada, tendrán que incorporar no solo el enfoque de género y derechos, sino también el de interseccionalidad como lentes bajo los cuales, la mirada llegará mucho más allá de la simple generación de cifras impactantes, extendiendo el campo de acción a la vida cotidiana de las personas y las comunidades que interactúan en el espacio público.

Sobre el papel de la sociedad civil organizada: en primer lugar, algo debimos haber hecho bien para despertar tal grado de incomodidad sin que nuestras contrapartes fueran capaces de articular un discurso coherente como respuesta. En segundo término, nuestros discursos y acciones seguirán generando un impacto profundo -y en ocasiones incómodo- mientras sigamos partiendo de metodologías teórica y técnicamente rigurosas, ética y políticamente congruentes; pero sobre todo con un sentido crítico, proactivo y renovador.

El informe de seguimiento a la Estrategia 30-100 puede ser consultado en la siguiente liga:

http://equis.org.mx/estrategia-30-100-no-mejora-atencion-para-mujeres-victimas/

Tania Escalante. Coordinadora Área Políticas Públicas de EQUIS Justicia para las Mujeres A.C.

NOTA: Las opiniones y datos contenidos en este documento son de la exclusiva responsabilidad de su(s) autor(es) y no representan el punto de vista del CIDE como institución.

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[1] La Estrategia 30-100, fue lanzada el 25 de abril de 2016 por el gobierno de la Ciudad de México, como respuesta ante la Marcha del 24 de Abril, en la que miles de mujeres exigieron acciones para combatir el problema de las violencias machistas en contra de las mujeres en el espacio público. Con la Estrategia, el Gobierno de la CDMX se comprometió a impulsar, en el plazo de 100 días, una serie de acciones seleccionadas del Programa Vive Segura en la CDMX. A su vez, la Estrategia se enmarca en el Programa CDMX Ciudad Segura y Amigable para Mujeres y Niñas, presentado el 24 de noviembre de 2015, como parte de un acuerdo de colaboración del Gobierno de la Ciudad con ONU-Mujeres. (FUENTE: Informe del Observatorio de Seguimiento a la Estrategia 30-100. Disponible en http://equis.org.mx/wp-content/uploads/2016/11/INFORME-FINAL_web.pdf)

[2] El 24 de abril de 2016 se llevó a cabo la mayor protesta nacional en contra de las violencias machistas que padecen las mujeres en México. Mujeres de veintisiete ciudades del país se unieron para exigir un alto a la violencia de género y lograron posicionar esta demanda a nivel nacional a través de los hashtags #24A y #VivasNosQueremos.1 La marcha más grande fue la de la Ciudad de México, que reunió a más de 5,000 mujeres, según datos oficiales. (FUENTE: Informe del Observatorio de Seguimiento a la Estrategia 30-100. Disponible en http://equis.org.mx/wp-content/uploads/2016/11/INFORME-FINAL_web.pdf)

[3] Durante el mes de Junio pasado, las organizaciones Ala Izquierda, el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) y EQUIS Justicia para las Mujeres, junto con el Área de Derechos Sexuales y Reproductivos del Programa de Derecho a la Salud del Centro de Investigación y Docencia Económicas CIDE (ADSYR), integraron un Observatorio con el fin de monitorear el diseño, la implementación y los resultados de la llamada Estrategia 30-100, lanzada el 25 de abril de 2016 por el gobierno de la Ciudad de México para atender el problema de la violencia sexual en contra de las mujeres en el transporte público.

[4] De acuerdo con el boletín de Inmujeres CDMX fechado el 12 de junio de 2015, la reunión tendrá por objetivo compartir buenas prácticas entre gobiernos del mundo para promover ciudades más seguras, igualitarias y amigables donde mujeres y niñas puedan desarrollarse de forma plena. Disponible en http://www.inmujeres.cdmx.gob.mx/la-cdmx-sera-en-2017-sede-de-la-reunion-del-programa-global-ciudades-seguras-libres-de-violencia-contra-las-mujeres-y-ninas/

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