Las ilustraciones de audiencia, una “nueva” forma de comunicar

Los tribunales son lugares fascinantes, donde lo mejor y lo peor de la humanidad se exhibe con frecuencia.

Christine Cornell

El principio de publicidad en los nuevos procesos penales ha marcado todo un hito en la forma en que se imparte justicia en nuestro país. Este eje rector comporta la obligación para las autoridades de permitir el acceso a las audiencias no sólo a las partes involucradas en la secuela procesal, sino también al público en general. Dentro de éste se encuentran, en muchas ocasiones, los medios de comunicación, mismos que, ante la prohibición de captar imágenes en los recintos judiciales, se han visto en la necesidad de recurrir a otras formas de comunicar visualmente lo que sucede en las salas de justicia: las ilustraciones de audiencia.

En principio hay que tener en cuenta que el Código Nacional de Procedimientos Penales (CNPP) garantiza la publicidad de las audiencias; sin embargo, también establece un catálogo, más o menos amplio, sobre las excepciones a dicha publicidad. En cuanto a los periodistas o medios de comunicación, podemos encontrar la relativa a la prohibición de grabar o transmitir por cualquier medio la audiencia. Por esta razón, el CNPP también señala que no se podrán introducir a las salas judiciales instrumentos que permitan grabar imágenes de video, sonidos o gráficas.

Lo anterior obedece a una razón clara: respetar los derechos de las personas imputadas. En efecto, la legislación procesal referida también garantiza que las personas involucradas en un proceso penal no sean expuestas ante los medios de comunicación, así como el derecho a que no se les presente ante la comunidad como culpables. Al respecto, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el caso Loayza Tamayo vs. Perú, reprochó la malsana práctica de exponer a las personas indiciadas —aún no condenadas— a los medios de comunicación. Esto tiene como origen el derecho a la presunción de inocencia y el relativo a la privacidad de los datos personales. En este contexto, es necesario hacerse una serie de preguntas: ¿Dónde nace esta prohibición? ¿Existe en otros países? ¿Qué se persigue con dicha prohibición? ¿Qué piensan de ella las autoridades? ¿Cómo la han superado los medios de comunicación? No podemos responder estas preguntas sin referirnos a la historia judicial norteamericana, máxime cuando el nuevo proceso penal mexicano abreva en gran medida de las instituciones jurídicas estadounidenses.

En este sentido, es obligatorio hacer mención al llamado “Juicio del Siglo” (1935), mismo en que se procesó a Bruno Richard Hauptmann, acusado del secuestro y homicidio del hijo del famoso piloto Charles Lindbergh. Desde este caso, y derivado de una argucia de los medios de comunicación, se prohibió por muchos años la toma de imágenes en las salas de justicia (que a nivel federal subsiste). En efecto, en este asunto, y como consecuencia del gran interés que suscitó, el juez Thomas W. Trenchard permitió a los medios de comunicación que colocaran una cámara de video en el balcón de la sala de audiencia, bajo la condición de que no se encendería durante los interrogatorios respectivos; sin embargo, tal promesa por parte de los medios fue incumplida, trayendo como consecuencia que las imágenes del juicio fueran ampliamente difundidas.[i]

En respuesta, poco tiempo después, en 1946, las Federal Rules of Criminal Procedure (Rule 53) prohibieron la toma de imágenes de la audiencia y la transmisión de los procedimientos desde los recintos judiciales. Ciertamente con anterioridad ya existía esta prohibición en otras legislaciones; por ejemplo, la Criminal Justice Act inglesa (Section 41) prohíbe —desde 1925 y de manera mucho más draconiana— no sólo la toma de imágenes, sino también cualquier publicación de éstas, incluidas las ilustraciones de audiencia.

No se puede pasar por alto que ha habido esfuerzos para contrarrestar esta prohibición; por ejemplo, en 1999 el senador estadounidense Chuck Grassley presentó una iniciativa para permitir el ingreso de cámaras a la Corte Suprema; sin embargo, a lo más que llegó fue a que ésta publicará los audios de los argumentos orales, pero únicamente cuando estos concluyeran.[ii] No obstante, el año pasado se presentó una iniciativa por parte de los senadores Amy Klobuchar y el propio Chuck Grassley que finalmente permitiría el ingreso de cámaras a las cortes federales.[iii] Y es que algunos de los justices de la Corte Suprema se han mostrado a favor; por ejemplo, la justice Ginsburg ha dicho, parafraseando, que no ve ningún problema con tener procesos judiciales televisados. Por su parte, la justice Sotomayor ha precisado que ha tenido buenas experiencias con las cámaras (refiriéndose a simulacros de audiencias en que hay cámaras). Aunque hay que mencionar que no hay consenso; por ejemplo, el justice Thomas ha señalado que el ingreso de las cámaras podría cambiar la forma en que se desenvuelven los procesos.[iv]

¿Cómo enfrentaron los medios de comunicación esta prohibición? Desde que la Rule 53 prohibiera el ingreso de cámaras, los medios tuvieron que recurrir a las ilustraciones de audiencia para transmitir visualmente lo que sucedía en éstas. Un aspecto importante que es necesario mencionar es que dichas ilustraciones son creadas por artistas que se encuentran en las propias salas, siendo que tienen muchas dificultades para plasmar su creación, debido a que, en muchos casos, la persona imputada aparece por pocos minutos en la sala, además de que no cuentan con un lugar privilegiado para llevar a cabo su trabajo, sino que ingresan a las audiencias como público general.

Esta celeridad para plasmar su trabajo, en algunas ocasiones, ha traído como consecuencia que los artistas de ilustraciones sean criticados por la poca fidelidad de sus obras. Un caso emblemático fue el del jugador Tom Brady, mismo que compareció a audiencia por el caso Deflategate, y del cual surgió una ilustración, elaborada por la artista Jane Rosenberg, que fue duramente criticada. Poco tiempo después, Rosenberg aprovechó otra aparición de Brady para mejorar su primer trabajo.

There are always second chances in life, even for Tom Brady’s courtroom sketch artista

A diferencia de la gran raigambre que tiene el courtroom sketch en Estados Unidos, la cual se puede apreciar en esta exhibición en línea de la Biblioteca del Congreso, en México es un arte que se encuentra en ciernes. Pero, ¿acaso está prohibido por nuestra legislación? ¿Ya se han publicado ilustraciones de audiencia? ¿En qué casos?

Ciertamente lo que señala el CNPP es que no se podrán introducir a las salas judiciales instrumentos que permitan grabar imágenes de video, sonidos o gráficas; pero nada establece en cuanto a la posibilidad de plasmar imágenes a través de ilustraciones hechas a mano. Tampoco prohíbe que dichas ilustraciones sean publicadas. Por tanto, nos encontramos ante una regulación análoga a la estadounidense. Además, en caso de que se considerara que está prohibida la ilustración hecha en la propia audiencia, es necesario precisar que muchas veces los artistas elaboran su trabajo “de memoria”. Es decir, acuden a las audiencias y, fuera de ellas, plasman su obra.

Ahora bien, uno de los primeros casos en que se utilizaron las ilustraciones de audiencia en México, por lo menos uno de los más conocidos, fue el relativo al accidente automovilístico en paseo de la Reforma del año pasado. En este asunto, uno de los medios que cubrió la noticia presentó una serie de ilustraciones de diversos personajes que participaron en la audiencia respectiva. Dicha serie se plasmó en el video en que se dio cuenta de dicho acontecimiento. Poco tiempo después, el mismo medio cubrió la detención del exgobernador Javier Duarte. En este caso, al dar cuenta de la noticia, se presentó un video en el que, de forma análoga al asunto anterior, se puede apreciar a distintas personas que participan en la audiencia inicial, misma en que se ofrecieron más de 80 datos de prueba en contra del exmandatario. Asimismo, tenemos un ejemplo reciente: el caso del exgobernador Roberto Borge. En este asunto uno de los medios que cubrió la noticia también elaboró una serie de ilustraciones que dan cuenta de lo sucedido en la audiencia inicial, misma en que, de manera un tanto ritualista, también se ofrecieron más de 80 datos de prueba en contra de Roberto “N”, como lo bautizó la autoridad investigadora.

Como vemos, las ilustraciones de audiencia en México —contrario a lo que sucede en el panorama estadounidense, en el que parece están destinadas a desaparecer— son una manera de informar que se inserta en el marco de los nuevos procesos penales. Ciertamente hay que decir que en este arte existen dos intereses en juego: los derechos de las personas imputadas y los relativos a informar y ser informado. Al respecto, parece ser que esta manera de comunicar se encuentra en un punto intermedio, ya que permite el flujo de información, pero de una manera limitada… y artística.

Héctor Ivar Hidalgo Flores. Abogado, estudiante de la maestría en Juicio Oral y Proceso Penal Acusatorio en el INACIPE. Twitter: @_hector_hidalgo

NOTA: Las opiniones y datos contenidos en este documento son de la exclusiva responsabilidad de su(s) autor(es) y no representan el punto de vista del CIDE como institución.

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[i]    Doherty, Thomas, “The Serious, Somber Boston Marathon Bombing Trial” en Slate, 19 de marzo de 2015.

[ii]   Kessler, Robert, “Why Aren’t Cameras Allowed at the Supreme Court Again?” en The Atlantic, 28 de marzo de 2013.

[iii]  Frost, Natasha, “The Dying Art of Courtroom Illustration” en Atlas Obscura, 23 de agosto de 2017.

[iv]  Para las demás opiniones de los justices véase Kessler, Robert, cit.

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