Lenguas indígenas y su alianza con los derechos humanos.

El 14 de agosto del 2001, se publicó en el Diario oficial de la Federación una reforma en materia de derechos de los pueblos y comunidades indígenas. Aunque dicha reforma no fue acertada en su totalidad[1], si dejó algunas semillas para que los operadores tanto institucionales como sociales y particulares pudieran hacerla florecer. Hoy, a varios años de la reforma se empiezan a visualizar algunos logros. Particularmente, en el tema de las lenguas indígenas, la Suprema Corte de Justicia ha asumido una posición importante de defensa de las mismas. Resulta singular la resolución en el amparo en revisión 192/2016 en donde se ordena al Ejecutivo federal que haga la traducción en lengua mixe de la reforma aludida al inicio. En fechas anteriores, también ya había emitido algunas disposiciones importantes al respecto[2]. Debo destacar que si bien la Suprema Corte ha asumido una posición de avanzada en este tema, el resultado final es consecuencia de una alianza entre las lenguas indígenas y los derechos humanos.

Ciertamente, con todo lo paradójico que puede parecer la relación entre derechos humanos (indudablemente de corte liberal) con las reivindicaciones indígenas, la unión si es posible.

Hoy los derechos humanos se están separando de la falsa e ingenua idea de universalidad sustancial. En todo caso y solo por conceder un poco de espacio, la única uniformidad a la que se puede aspirar es la formal y nunca a la sustancial. Por ello, parece apropiado calificar a esta nueva perspectiva de los derechos humanos entroncados con las aspiraciones culturales como una idea de justicia dinámica. Por ello tienen razón algunos académicos al señalar que: “reivindicar la complejidad de los derechos humanos conlleva, pues, una crítica de los presupuestos racionales que, al ser hurtados al contexto cultural y a los intereses de poder, se presentan como lo universal, es decir lo no situado, lo no diferente, lo no histórico”[3].

Para decirlo de otra forma: hoy los derechos humanos son un aliado importante para el respeto de las lenguas originarias. La clave de este éxito está en que sobre la anacrónica idea de los derechos humanos en lectura individualista, ha surgido una nueva perspectiva de los derechos humanos en lectura multicultural (o pluralista si se quiere). Esta lectura distinta y novedosa de los derechos humanos no es gratuita. En ella hay años de luchas conjuntas entre diversos grupos minoritarios y no únicamente reivindicatorios de aspiraciones culturales. Buenaventura de Sousa Santos y Rodríguez Garavito, por ejemplo, aluden al fenómeno de reconfiguración de los derechos humanos o, para decirlo en sus propias palabras:

“Por ello, el movimiento global por la justicia social, al mismo tiempo que reconoce la importancia del marco jurídico internacional existente para la protección de los derechos sociales, políticos y civiles ya reconocidos, ha desafiado algunos de sus principios procedimentales y sustantivos. El movimiento indígena ha reivindicado una reconstrucción multicultural de los derechos humanos que permita contrarrestar su prejuicio individualista y liberal, y que incorporé concepciones alternativas de los derechos basadas en titularidades colectivas y en la inclusión de la naturaleza como un objeto de derechos”[4].

Esta reconfiguración actual de los derechos humanos se ve reflejada de forma importante con el reconocimiento de la preservación y enriquecimiento de las lenguas indígenas. Y no es para menos, sin el uso de las lenguas indígenas difícilmente se podría hablar de una dignidad humana plena pues el uso de la lengua nos faculta —a su vez— para lo que la UNESCO ha denominado como los pilares en la formación: el conocer, el hacer, el ser y el convivir.

Ciertamente, dichos pilares solo se logran si uno es —por decirlo de alguna manera— “dueño de su propia lengua”. El ser dueño de su propia lengua permite adquirir conocimientos de la comprensión (conocer), enfrentar situaciones en diversos contextos (hacer), desarrollo de la personalidad en condiciones de autonomía (ser) y, finalmente, tener capacidad de integración (convivir). Sin ser dueños de nuestro propio lenguaje dichas facultades —así de sencillo— no existirían. Ante lo cual, la implantación de una lengua uniforme refleja inmediatamente la idea déspota de dominación.

No hacer realidad el derecho a ejercer la lengua indígena en todas sus facetas, es el rostro encubierto de una política del siglo XVIII, remembranza de lo que dictaba el Marqués de Croix Caballero Gobernador y Capitán General del Reino de Nueva España, cuando publicaba el siguiente ordenamiento: “pues de una vez para lo venidero deben saber los súbditos del gran monarca que ocupa el trono de España que nacieron para callar y obedecer y no para discurrir ni opinar”.

Rodolfo Moreno Cruz. Profesor en la Escuela de Ciencias Jurídicas y Sociales Anáhuac, Campus Oaxaca.

NOTA: Las opiniones y datos contenidos en este documento son de la exclusiva responsabilidad de su(s) autor(es) y no representan el punto de vista del CIDE como institución.

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[1] Una crítica muy acertada respecto a esta reforma puede verse en el trabajo colectivo “Los derechos Indígenas y la reforma Constitucional en México” escrito por Espinoza Sauceda, Guadalupe; Escalante Betancourt, Yuri; Gallegos Toussaint, Ximena; López Bárcenas, Francisco; Zúñiga Balderas, Abigail; y alojado en la siguiente dirección electrónica: http://www.lopezbarcenas.org/sites/www.lopezbarcenas.org/files/LOS%20DERECHOS%20INDIGENAS%20Y%20LA%20REFORMA%20CONSTITUCIONAL.pdf

[2] Vid las siguientes tesis: Época: Décima Época, Registro: 2011770, Instancia: Primera Sala, Tipo de Tesis: Aislada, Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Libro 31, Junio de 2016, Tomo I , Materia(s): Constitucional , Tesis: 1a. CLIV/2016 (10a.) , Página: 698 PERSONAS Y PUEBLOS INDÍGENAS. EL DERECHO QUE TIENEN PARA EMPLEAR Y PRESERVAR SU LENGUA NO SE ENCUENTRA ACOTADO A UN ÁMBITO TERRITORIAL; Época: Décima Época, Registro: 2011772, Instancia: Primera Sala , Tipo de Tesis: Aislada

Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Libro 31, Junio de 2016, Tomo I, Materia(s): Constitucional, Tesis: 1a. CLV/2016 (10a.) , Página: 699, PERSONAS Y PUEBLOS INDÍGENAS. LAS LENGUAS INDÍGENAS TAMBIÉN SON LENGUAS NACIONALES. Época: Décima Época, Registro: 2011778 , Instancia: Primera Sala , Tipo de Tesis: Aislada , Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación , Libro 31, Junio de 2016, Tomo I , Materia(s): Constitucional , Tesis: 1a. CXLVII/2016 (10a.) , Página: 705, PUEBLOS INDÍGENAS. EL DERECHO QUE TIENEN A EMPLEAR Y PRESERVAR SU LENGUA CONSTITUYE UN DERECHO SOCIAL O CULTURAL CON INCIDENCIA INDIVIDUAL Y COLECTIVA.

[3] HERRERA, Joaquín; MOLINA, Beatriz; MUÑOZ, Francisco A.; SÁNCHEZ, Sebastián; Investigación de la Paz y los Derechos Humanos desde Andalucía. Instituto de la Paz y de los conflictos, Granada, p. 125

[4] RODRIGUEZ GARAVITO, César A; DE SOUSA SANTOS, Boaventura; El derecho y la Globalización desde Abajo; Anthropos: Universidad Autónoma Metropolitana – Cuajimalpa; 2007

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