Prospectiva de seguridad pública para México 2017

El año 2017 ha iniciado en México con una zozobra pocas veces vista. En esta vorágine de comienzos de año, se presenta a continuación un ejercicio sobre las expectativas de seguridad para el resto del año.

Preocupación 1: Ingobernabilidad. El descontento social que se ha manifestado de manera violenta en días recientes podría escalar y ser aprovechado por grupos oportunistas para generar una propagación de ingobernabilidad en las distintas regiones del país. La ingobernabilidad es un círculo vicioso que provoca pánico, fricción social y que redunda en afectaciones a la actividad comercial, fundamentalmente local, lo cual a su vez puede impactar en los ciclos productivos, lo que podría generar tensiones inflacionarias, inhibir la inversión y, en caso extremo, generar desabasto.

Preocupación 2: Reconfiguración de la interlocución con el equipo de seguridad del presidente Trump. La comunicad de inteligencia y seguridad nacional en Estados Unidos está enfrentando momentos de crisis pocas veces vistos. La aseveración de la infiltración del gobierno ruso en el proceso electoral norteamericano, en el marco de la designación de los nuevos titulares de las agencias y organismos de seguridad modificará las dinámicas interorganizacionales al interior del gobierno de aquel país. De esta manera, las dinámicas que se habían observado durante los últimos cuatro años se modificarán sustancialmente, los actores serán distintos y los mecanismos podrían replantearse. Además, con el nuevo liderazgo de la Secretaría de Relaciones Exteriores se podrían fracturar los esquemas de ventanilla única que se instauraron desde el inicio de la administración para el intercambio de información e inteligencia entre las agencias mexicanas y estadounidenses.

Preocupación 3. Profundización de la violencia criminal. La mayoría de los análisis sobre el comportamiento de la violencia en el país coinciden en que la violencia ha repuntado y mantiene crecimientos constantes en algunas regiones del país. Adicionalmente, los procesos electorales que se llevarán a cabo en algunas entidades claves para las dinámicas criminales, Coahuila y Estado de México, podrían generar escenarios con importantes incrementos de violencia. Evitar el recrudecimiento de la violencia en las dos entidades anteriormente mencionadas, así como contener y comenzar a reducir la violencia en Guerrero y Baja California podría ser clave para evitar un desbordamiento de la violencia en el país.

Preocupación 4. Agotamiento de la coordinación como estrategia. La estrategia de seguridad planteada por el gobierno federal se sustentó, fundamentalmente, en una lógica de coordinación, la cual permitiría, en principio, tener resultados claros y contundentes de manera automática. Sin embargo, como la teoría lo señala, la coordinación es un mecanismo para alcanzar alguna meta y no es un objetivo por sí mismo. En este sentido, apelar a la coordinación luce hoy como un recurso desgastado y poco eficiente. Adicionalmente, de los 32 ejecutivos locales que estaban en funciones en diciembre de 2012, solamente 10 se encuentran todavía en funciones. Los costos de asegurar la coordinación, en torno a “algo”, se vuelven sistemáticamente más altos y, en una perspectiva de cambio en el gobierno federal, se pierden los incentivos de mantener la “coordinación”. Sería buen momento de reemplazar la coordinación por objetivos más claros y con una visión sobre cómo se rendirán cuentas en materia de seguridad hacia el final del sexenio.

Preocupación 5. Saturación electoral de la agenda pública. A partir del mes de julio de este año y, de manera más evidente después del 5º informe de gobierno, la agenda pública será eminentemente electoral. Iniciarán los procesos internos de selección de candidatos presidenciales, así como los candidatos a gobernador, senadores, diputados federales y locales, y alcaldes. El interés público, los temas de la agenda y los intereses de la clase política estarán lejos de temas que puedan generar polémica, que sean costosos en términos políticos y evitarán cualquier asunto que pueda afectarlos en la arena electoral. Con ello, la atención sobre temas de seguridad se reducirá de manera significativa o, en su defecto, serán utilizados únicamente como elementos discursivos o de propaganda. El riesgo es que se vacíe de contenido cualquier opción de replantear la estrategia y acciones de seguridad.

Deseo 1. Discusión, fortalecimiento y aprobación de la ley de mando mixto.

Deseo 2. Fortalecimiento del marco institucional de seguridad nacional a partir de las iniciativas de seguridad interior.

Esperanza 1. La Ley de Seguridad Nacional de acuerdo con su artículo 13, fracción III, establece que la Agenda Nacional de Riesgos debe ser aprobada de manera anual por el Consejo de Seguridad Nacional. Confío que varias de las preocupaciones aquí planteadas ya estén consideradas o formen parte de la agenda que define las acciones de inteligencia y seguridad nacional del gobierno mexicano para este 2017.

Bernardo Almaraz. Candidato a doctor en políticas públicas por el Centro de Investigación y Docencia Económicas, sus áreas de especialidad son la coordinación interorganizacional, seguridad nacional y servicios de inteligencia.

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