Antropología jurídica: origen y futuro

Si bien diversos autores han señalado la estrecha relación que el derecho y la antropología han tenido desde sus inicios (Krotz 2002; Chenaut y Sierra 2002; De la Peña 2002; Silva 2000), es importante destacar que la antropología jurídica, como subdisciplina específica, está encargada del análisis sociocultural de los fenómenos jurídicos. Para lo cual parte de la noción del derecho como un elemento cultural inserto en contextos sociales, políticos, económicos e históricos específicos (Krotz, 2002). Como tal, una de sus principales tareas ha sido generar un conocimiento profundo de la ley en la vida cotidiana (Nader, 2002).

Tomando Latinoamérica como escenario, en este espacio queremos apenas referir de forma muy breve algunos aspectos importantes en el desarrollo que nuestra subdisciplina ha tenido en México y Brasil, considerando que ambos países se han convertido en referentes obligados respecto a estudios sobre la relación entre el derecho y la cultura; el primero en ámbitos indígenas y, el segundo, principalmente, en espacios urbanos.

Pues bien, en el caso de México, los principales antecedentes directos de nuestra subdisciplina se encuentran en las investigaciones realizadas por Laura Nader entre los años de 1950-1960 y Jane Collier entre las décadas de 1960 y 1970 en el sur de nuestro país.[1] Estudios que desde sus inicios marcaron la importancia de comprender el uso que los actores sociales hacen de las diferentes instancias legales instauradas socialmente para resolver disputas, mismas que están directamente relacionadas con los procesos históricos, económicos y políticos tanto de los individuos, como de los grupos implicados.

Como Chenaut y Sierra (1992) refieren, otro momento importante fue la reunión convocada por Rodolfo Stavenhagen en 1987, a partir de la cual se conformó un equipo comprometido con la importante tarea de aportar investigaciones comparativas entre el derecho nacional y el indígena, en un contexto en el cual se hacía cada vez más evidente la necesidad de reconocer a los Estados latinoamericanos de forma pluriétnica y multinacional. En este sentido, desde este momento el interés central de la antropología jurídica en México, ha girado principalmente en torno a conceptos tales como el pluralismo jurídico, la autonomía y la interlegalidad, entre otros.

La situación de nuestra subdisciplina en Brasil, por otro lado, ha ido a la inversa; esto es, ha estado enfocada a la reflexión antropológica en torno al derecho en espacios urbanos principalmente. En este sentido, como señalan Roberto Kant de Lima (2008, 2012) y Luis Roberto Cardoso de Oliveira (2008), la antropología del derecho -forma como los especialistas denominan a nuestra subdisciplina en estas latitudes- está enfocada a plantear un extrañamiento de lo familiar; es decir, la «exotización» de las instancias jurídicas propias de la sociedad del antropólogo.

Al respecto, si bien los trabajos pioneros de Roberto Kant de Lima se sitúan en 1975, el mismo autor señala las dificultades que la institucionalización de la subdisciplina en la antropología brasileña, considerando que esta únicamente se alcanzó en la reunión de la Asociación Brasileña de Antropología (ABA) en 1996, dentro del grupo de trabajo denominado «O oficio  da Justiça”  (Lima, 2012).  Sin embargo, a partir de este momento la antropología del derecho se ha desarrollado exponencialmente, logrando situarse como una de las áreas más importantes en dicho país y generando importantes núcleos de investigación.[2]

Al respecto Jaqueline Sinhoretto (2011) señala que en el caso brasileiro, la subdisciplina de antropología del derecho ha construido su perspectiva a partir de la noción de campo estatal de administración de justicia, el cual retoma el concepto de campo jurídico de Bourdieu (2007), al mismo tiempo que se contrapone a la noción de Estado como organización homogénea. Tal cuestión, de acuerdo con la autora, permite comprender la existencia de diferentes instituciones estatales y su participación en la administración de conflictos y; a partir de ahí, estudiar la manera como cada una de ellas actúa de acuerdo con sus lógicas y rituales, con los cuales producen efectos de equidad y jerarquización muy diferente entre sí. Asimismo, Sinhoretto destaca que la perspectiva brasileira de estudios del campo estatal de administración de conflictos está basada en una forma particular de abordar un conjunto de complejos elementos interrelacionados desde una visión antropológica.[3]

Cabe destacar asimismo, que desde el año pasado el surgimiento del Foro Latinoamericano de Antropología del Derecho (FLAD) marca el interés de países como México, Brasil y Argentina de impulsar el desarrollo de estudios desde la antropología del derecho en América Latina, tomando cuatro ejes principalmente: a) funcionamiento de burocracias estatales en los sistemas judiciales, penitenciarios, policiales y ministeriales; b) prácticas y modalidades de intervención de las fuerzas de seguridad sobre grupos y colectivos sociales; c) formas de acción política, ciudadanía, legalidades, legitimidades de diversas organizaciones sociales que demandan justicia y/o promueven la ampliación de derechos; así como, d) nuevas propuestas teóricas y/o metodológicas respecto al trabajo socioantropológico para el estudio de fenómenos sociojurídicos en ámbitos urbanos.

Como podemos observar, la trayectoria de la subdisciplina en México y Brasil ha estado enmarcada por inquietudes y temáticas muy diferentes; sin embargo, en ambos países ha logrado consolidar grupos de investigación y debates de suma importancia, a partir del interés en la reflexión antropológica acerca de la relación entre el derecho, la sociedad y la cultura en contextos diversos.

Irene Juárez Ortiz. CIESAS-DF/ FLAD México.

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[1] Respecto a Laura Nader destaca la obra titulada Ideología armónica. Justicia y control en un pueblo de la montaña zapoteca, en donde narra que su interés por estudiar el derecho zapoteco de forma más sistemática surgió en el contexto del posgrado que realizó en la Universidad de Harvard, a partir del cual se vinculó a diferentes proyectos relacionados y obtuvo diferentes financiamientos (Véase Nader, 1998). En el caso de Jane Collier, la investigación acerca del derecho zinacanteco inició en 1963, del cual se derivó una de sus principales obras titulada El derecho zinacanteco. Procesos de disputar en un pueblo indígena de Chiapas (Véase Collier, 1995), realizada de igual forma a partir de financiamientos obtenidos principalmente de Harvard.

[2] Entre los cuales destacan: Instituto de Estudos Comparados em Administração Institucional de Conflitos (INCT-InEAC); Núcleo Fluminense de Estudos e Pesquisas da Universidade Federal Fluminense (NUFEP/UFF); Grupo de Pesquisa CIRS- Cultura, Identidade e Representações simbólicas, da Universidade Federal do Rio Grande do Norte;  Laboratório de Estudos da Cidadania, Administração de Conflitos e Justiça, do Departamento de Antropologia da Universidade de Brasília (CAJU/DAN/UnB); entre otros.

[3] De acuerdo con Sinhoretto esto se refieren a: a) la incorporación del análisis del uso de la informalidad y de técnicas no judiciales de administración de conflictos por las instituciones estatales; b) el planteamiento de que las prácticas informales ilegales o no, que tienen referencia a leyes escritas, no son defectos de aplicación del derecho o fallas de la implementación de la ley por parte de los profesionales, sino que son parte no negociable de rituales de administración de conflictos que están en disputa en el interior del campo; c) la consideración de que la división del trabajo de campo debe incluir más allá de las profesiones y posiciones clásicamente vistas como jurídicas (juez, jurista, abogado, promotor) otras posiciones que reproducen claramente el habitus jurídico, como aquellas subalternas (policías subalternos, notarios, conciliadores, mediadores, técnicos y peritos); d) el privilegio de los papeles y posiciones asumidos en los rituales por los mismos agentes estatales y sus representantes y por las partes en conflicto, por lo que se debe buscar comprender las relaciones establecidas entre ellos, las equidades y las jerarquías producidas, la producción y circulación de verdades y la negociación de significados de las leyes, normas, valores y derechos; e) el énfasis en investigar los rituales de la resolución prestando atención en la manera como encarnan los valores y crean efectos de producción, reproducción y modificación de relaciones de poder y verifican, en la práctica cotidiana de esos rituales, para mostrarlos como espacios de disputa de los dos monopolios estatales: el uso legítimo de la violencia física y el derecho a decir qué es el derecho; f) la noción de que las instituciones estatales no son ciegas ni neutrales, por el contrario, recurren al uso de las divisiones sociales como son las raciales, de género, culturales y religiosas; con lo cual reservan un tratamiento diferenciado para tipos de conflicto y tipos de individuos conforme a la posición que éstos ocupan en la jerarquía de valores, personas, cosas y lugares (Sinhoretto, 2011:25-30).

Referencias

CARDOSO DE OLIVEIRA, LUIS ROBERTO. (2008). “O Ofício do Antropólogo, ou Como Desvendar Evidências Simbólicas”.Anuário Antropológico/2006, Rio de Janeiro: Tempo Brasileiro, pp. 9-30.

CHENAUT, VICTORIA Y MARÍA TERESA SIERRA. (1992). «El campo de investigación de la antropología jurídica». En Nueva Antropología, Vol. XIII, No. 43, México.

Collier, Jane. (1995). El derecho zinacanteco. Procesos de disputar en un pueblo indígena de Chiapas. UNICACH/CIESAS, México.

De LA PEÑA, Guillermo. (2002). «Costumbre, ley y procesos judiciales en la antropología clásica: apuntes introductorios«. En Esteban Krotz, Antropología jurídica: perspectivas socioculturales en el estudio del derecho, Barcelona/México D.F., Anthropos Editoria/UAM-Iztapalapa, México.

Kant de Lima, R. (2012) “Antropologia Jurídica”. ”. In A. C. de Souza Lima (org.) Antropologia e Direito: temas antropológicos para estudos jurídicos. Brasília: ABA; Blumenau:Nova Letra; Rio de Janeiro: LACED/Museu Nacional

_____________ (2008) “Por uma Antropologia do Direito, no Brasil”, in Ensaios de Antropologia e Direito. Lumen Júris Editora: Rio de Janeiro.

Krotz, Esteban. (2002). “Sociedades, conflicto, cultura y derecho desde una perspectiva antropológica”. En Esteban Krotz, Antropología jurídica: perspectivas socioculturales en el estudio del derecho, Barcelona/México D.F., Anthropos Editoria/UAM-Iztapalapa, México.

Nader, Laura. (1998). Ideología armónica. Justicia y control en un pueblo de la montaña zapoteca, Instituto Oaxaqueño de las Culturas, Fondo estatal para la Cultura y las Artes, CIESAS, México.

____________ (2002). “Moving On-comprehending anthropologies of law» En June Starr, Practicing ethnography in law, Palgrave Mcmillan.

Sierra, Teresa y Chenaut Victoria. (2002). “Los debates recientes y actuales en la antropología jurídica: las corrientes anglosajonas”. En Esteban Krotz, Antropología jurídica: perspectivas socioculturales en el estudio del derecho, Barcelona/México D.F., Anthropos Editoria/UAM-Iztapalapa, México. Pp.133-170.

Sinhoretto, Jacqueline. (2011). «Antropologia política e jurídica: Problemas de investigación e intervencion pública en perspectiva comparada», En Roberto Kant de Lima, Lucía Eilbaum e Lenin Pires (organizadores), Burocracias, derechos y conflictos. Pesquisas comparadas en antropologia do dereito. Garamond. Pp. 25-40.

SILVA SANTIESTEBAN, FERNANDO. (2000). Introducción a la antropología jurídica. Universidad de Lima, Perú